Más allá de la compatibilidad

22 mayo 2009

“… no existen relaciones (personas) que de por sí nos garanticen la felicidad. Todas nos hacen trabajar sobre nosotros mismos, queramos o no. Es el principal campo de autoconocimiento que existe. De todos modos, si tengo que pensar en una relación ideal pensaría en una compatible con un porcentaje levemente más inarmónico que armónico. La inarmonía le pone pimienta y pasión a las relaciones amorosas, pero mucha pimienta hace estornudar, y estornudar muchas veces hacer arder la nariz y eso duele.” Sobre el famoso somos compatibles..

En astrología básicamente tenemos 7 planetas clásicos más 3 no tan clásicos que se dan a llamar transpersonales. Nada más atinado en la astrología psicológica que definir a los planetas como funciones. Claro, la función pensante, la función emocional, la función racional, etc… Aunque parezca que un planeta es igual a una función, en realidad cada planeta resume varias funciones que se desprenden por analógica de las descripciones propias del astro en cuestión.

Obviamente toda función necesita reflejarse para tomar forma, de ahí que por definición sea vincular en sí misma. Si los planetas son funciones, entonces todos los planetas se vinculan, o tienen una capacidad inherente para vincularse

Cuando decimos vincularse en sentido astrológico, una cosa, un animal y una persona (más allá del valor afectivo) caben en el mismo cajón.

Hay, de todos modos, un planeta que nos habla específicamente de la cuestión vincular con otro ser humano cuando es algo más intensa que la que se puede tener con el almacenero de la esquina, o con el compañero de trabajo. Y es muy interesante lo que tiene para decir, y es extrañamente muy diferente a lo que como cultura estamos condicionados a creer.

Hablo del famoso y pésimamente entendido Venus, el cual lamentablemente se afroditizó perdiendo así las cualidades guerreras que estaban antiguamente asociadas a la diosa venusina.

Pero no vamos a entrar en detalles, simplemente es bueno recordar que Venus es esencialmente desafiante de igual modo que rige sobre el amor, la receptividad y la belleza.

¿A qué nos desafía venus? A crecer, y lo hace provocando desde el lugar en la carta natal dónde se encuentre con curiosa independencia respecto a las demás energías de la carta. Las diosas femeninas asociadas a este astro suelen ser pasmosamente independientes respecto a los otros dioses del panteón.

Lo más importante para nosotros aquí, es que Venus no representa el otro, el compañero, la pareja o el ser amado, sino Lo Otro. Otro que es así percibido pero surge del interior a conducirnos como un demonio que nos posee, nos empuja a bajar a los infiernos, a enfrentar sus desafíos. Cada signo nos dirá cuál es el desafío al que, queramos o no, lo sepamos o no, nos conduce inexorablemente.

Oculto bajo el disfraz de valores y preferencias, como un diablo envanecido y testarudo, pero silencioso e invisible, Venus nos tienta a un viaje difícil, y su campo de batalla preferido es definitivamente la pareja.

En sí mismo es un recorrido muy definido hacia un modo de ser que se anhela completo, aunque pareciera nunca alcanzarse. Su lugar es el encuentro con algo interno, con una conquista y apropiación (tauro) de un talento o rasgo que necesita desarrollarse hasta su expresión (libra). En el caso de que esos rasgos (descriptos por el emplazamiento de venus) sean proyectados será por la vía negativa (rechazo) o por la vía de la conveniencia y la comodidad (muchas parejas se sostienen por la admiración que se tienen el uno al otro, como si el rasgo admirado que expresa el otro cubriera la expresión de ese rasgo por parte de uno mismo). En ambos casos Venus queda anulado, y el vinculo se lunariza. Se imaginarán que el astrólogo sabe diferenciar muy bien el tipo de lazo que una persona tiene con otra en una mínima charla.

Este astro puede jugarnos muchas malas pasadas mientras nos enseña cómo apresarlo y apropiarlo. Y su forma predilecta es proyectarse en otro y dejarnos hechizadamente enamorados de la persona, olvidándonos que es la propia Venus quién se ubicó allí. Claro, luego la caprichosa diosa se va hacia otro lugar y nosotros acabamos vacíos junto a quién nos solía llenar.

Es la zanahoria que, no sólo los conejos sino también nosotros, necesitamos para movernos. Todos perseguimos esa función que se ubica caprichosamente donde desea, puesto que, recordemos, es independiente de las demás funciones. Y no es casualidad que lo sea también de la consciencia.

Su asociación principal es la conquista. Venus desea que la conquistemos como al mismo tiempo desea conquistarnos. Y es ahí cuando nace la lucha de poder que luego “baja” a las relaciones de pareja. (Atención: si consideras que no existe lucha de poder en la pareja, por razones de salud emocional no sigas leyendo).

Como dijimos más arriba, Venus tiende a “ubicarse en el ser amado”, y confundimos a nuestra Venus con dicho ser, y como somos más dados a lo concreto: nos disparamos hacia la conquista de la persona olvidándonos que la conquista real es sobre Venus. En ese momento esta graciosa diosa nos muestra cómo somos, nos hace espejo, nos revela cosas sobre nuestra identidad que nos parecían menos que insospechadas. Allí osa en lastimar el ego una y otra vez hasta vencerlo. Pues es el ego que obstaculiza nuestra conquista, y Venus lo quita del medio. Obviamente no vemos eso, nuestras inseguridades lunares insistirán con que no abandonemos el refugio de lo conocido para entregarnos a lo nuevo, a lo diferente, a lo que es distinto, al Otro. Allí se genera una tensión natural entre la luna y venus. Desde el punto de vista lunar esta tensión será despersonalización versus seguridad. Y desde el punto de vista venusino será: conquista versus estancamiento.

El análisis astrológico del amor es tan paradójico como cualquier buena mirada sobre el asunto. Lo paradójico es opuesto a la visión apolínea del ego básico que no alcanzó todavía la complejidad que merece la paradoja para ser captada. En términos lógicos la paradoja es un contrasentido con sentido, muestra una dinámica, y se aleja enormemente de los conceptos racionales de la causa y el efecto, de la coherencia. Venus es por definición paradojal, desde el momento en que incluye lo otro pero a la vez lo afirma como propio. Es decir, lo otro es uno mismo. Y uno mismo es lo otro.

Pocas cosas gatillan emociones y sentimientos tan paradojales como el enamoramiento. Representa, desde nuestro punto de vista y en asociación a la función venusina, el primer atentado a la estructura lunar y la fuerza que nos impulsa a conquistarnos interiormente. Pero eso no quiere decir, por supuesto, que en sí mismo nos asegure la Victoria.

¿Para pensar no?

-© 2009- rafael barrio.

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Escuela

06 mayo 2009

Cuando se trata de “hacerse la carta natal”, en Zinia vamos muchísimo más lejos.

Esto es lo que proponemos:

Un recorrido psicológico-mágico-astrológico hacia el fortalecimiento del Self e integración individual. El acompañamiento y el compromiso refleja el alto nivel que caracteriza a Zinia en su aproximación al pensamiento y práctica esotérica.

Y cómo se trabaja?

Utilizamos el entorno de Google Docs, para ello es necesario simplemente tener una cuenta de gmail.

Cuál es el costo por todo esto?

El costo es mensual, lo que da acceso a los documentos con los que trabajamos de forma interactiva. Actualmente el costo es de 60 dólares, o el equivalente en pesos argentinos (sólo si se paga por depósito o transferencia bancaria). Sólo los primeros dos meses se pagan juntos.

Medio de pago?

Depósito o transferencia bancaria – PayPal.

Requisitos?

Sí, ser mayor de 18 y haber aceptado nuestras condiciones de trabajo.

Entonces, quieres empezar?

Envía un e-mail aquí y te comento cómo empezar.


Atte. Rafael.

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