En el comienzo del mes de Johuta

Es común a las tradiciones místicas seguir un calendario de meditaciones. Es una forma de “ordenar” en un lapso de tiempo la sintonización con símbolos. Cuando sintonizamos con un símbolo las percepciones cotidianas adquieren una perspectiva ordenada, permitiendo al observador profundizar con un “determinado lente” (el que provee el símbolo) en los sincronismos. El símbolo se disemina en el acontecer diario, tanto interior (sensaciones, emociones) como exterior (eventos, conversaciones, imprevistos, rupturas en la rutina previamente armada). El símbolo se disemina recordándonos su presencia en los objetos con los que el observador se permite entrar en diálogo, resalta unos rasgos e invisibilizando otros. El símbolo ecualiza la recepción de la realidad, rompiendo su materialidad plana y desafiando el sentido que le otorgan los condicionamientos y prejuicios personales.

Comienza el mes de Johuta en los practicantes del Arte de Ninzuwu. A Johuta se le atribuye las cualidades de constancia, persistencia, vigor y fuerza imparable una vez puesta en marcha. Si la dirección es separatista entonces habrán temas en torno al poder, agresividad y autoridad.

Por ejemplo, cuando asoma un impulso en el mes de su regencia, no es cualquier impulso, no es pasajero, evoca una fuerza que mueve y conmueve a todas las células del cuerpo. Toda la psicología y el carácter adquiere direccionalidad para actualizar las circunstancias que acompañan al alma en su desenvolvimiento, en su plan, en su labor de comunicar el Cielo y la Tierra.

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