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Luna en Piscis, o el narcisismo detrás de la indefinición

«Se vive o se piensa», me dijo hace poco una Luna en Piscis con tono convincente. Otra, solía decirme: «si quieres ser feliz como tú dices, no analices, no analices.»

Es que lo mágico deja de serlo a la luz del análisis, el mundo no es tan bello bajo una lupa, y la gente… bueno.

No es una Luna negadora en absoluto, es más bien renuente a definir, aclarar, a cerrar procesos.

Baudrillard decía que los más esplendorosos análisis siempre son posibles antes de que los términos les sean retirados. Luego cita a Apollinaire: «Cuando hablo del tiempo, es que ya no existe.»

Vale agregar otra cosa que decía Baudrillard: «El psicoanálisis, que parece inaugurar el *milenium* del sexo y del deseo, es quizá quien lo saca a relucir antes de que ya no sea nada.»

Piscis es el último signo, marca el fin de un ciclo y, aunque la estructura zodiacal se repita invariablemente, «los términos» de un ciclo son retirados antes (Piscis) del comienzo del próximo (Aries).

En Piscis, definir es anunciar el fin de un proceso. Cuando la Luna está en Piscis el fin de un proceso es interpretado como pérdida.
Donde haya definición, aclaración, sentar límites aparecerá la sensación de pérdida, despojo, desolación y vacío.

Si este es el hechizo de la Luna en Piscis, ¿Quién se atreve a contradecirlo? ¿Quién se atreve a des-ilusionarlo? ¿Quién se atreve a poner en orden las emociones?

Si la Luna representa la personalidad, entonces aquí en Piscis debe morir.

Creo que la muerte de la personalidad en Piscis prácticamente significa definirla. Definirse es morir. Cuando el esoterismo se refiere a la muerte de la personalidad no quiere decir negarla, ni mucho menos inhibirla, sino explorarla al máximo desde sí mismo. Una vez recorrida, conocida en sus mecánicas, recurrencias, articulaciones, desaciertos y aciertos, recién ahí puede hablarse de un nuevo proceso, de una nueva expansión de conciencia donde un esplendoroso análisis de la personalidad sean sólo para anunciar su vaciamiento.

Hay pocas cosas más dolorosas como la agonía de las vísperas, pero si es necesario perpetuarla para no definir, ¡entonces que así sea!

En síntesis: la Luna en Piscis sabe, como Baudrillard, que definir es anunciar un vaciamiento. Así que cuando tengan una relación con una Luna en Piscis, y no entiendan bien cuál es el vínculo que tienen, eso es un síntoma de que esa persona les quiere.

No es un mimo definirse, es doloroso; pero rehusarse a hacerlo puede llevarlo a uno a una despersonalización tal, disolución tal, donde el amor propio ya no es un tema por el cual preocuparse.

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