Llamamos “Lo Otro” en Venus en Capricornio a aquello que representa el concierto de lo esencial. Esa ley, regla fija, que garantice la estabilidad siempre y cuando se acate. Podemos acatar al ser, o a la ley del matrimonio. La estructura es la misma. Aunque sea una más “apretada” que la otra.
Esto que llamamos Lo Otro suele aparecer cuando se conforma una unión amorosa, una pareja, la cuál será el nexo (punto especular de venus, cáncer en este caso) que permitirá conectar al nativo con el establecimiento de una ley a la que será llamado a responder.
Lo Otro en Capricornio es integral en sí mismo. Así como en Cáncer el otro servía como un medio de conexión con un estado numinoso y completo en sí mismo, en este emplazamiento de Venus se asume ese estado y se esencializa, el otro es hacia quién se brinda en pos de transformar en cosa concreta ese estado y proyectarlo al plano de lo concreto, y de esta forma se pone al servicio del otro. “Demos legitimidad al amor”, “Logremos hacer con esta energía el establecimiento de un modelo, contribuyamos a nuestra relación”.
Venus en Capricornio está muy infiltrado en nuestra cultura, ya que el matrimonio es precisamente la legislación de la unión amorosa. Ambos componentes se convierten en un sólo elemento, ya no son dos que se relacionan sino una relación que va más allá de sus elementos. En todo caso los elementos contribuyen cada uno desde su lugar a llevar a cabo este modelo. En la medida que cada individualidad se “sacrifique” por el modelo, el modelo les devolverá bienestar, placer y felicidad.
De Venus en Cáncer dijimos: “En síntesis: el otro de Venus en Cáncer provee los elementos, la estructura, para que el nativo pueda soñar dentro de un mundo que puede volverse una prisión, pues lo que contiene potencialmente también discrimina. Veamos la mecánica en lo concreto: El nativo demandará, las más de las veces de forma inconsciente, del otro seguridad, rutina, estructura, bien puede ser la constitución temprana de una familia o de un proyecto en común (un negocio o emprendimiento).”
Entonces, de Venus en Capricornio decimos: el otro (o la pareja) de Venus en Capricornio debe dejarse contener, ser incapaz de poder hacérselas por sí sólo en la vida. Esto de alguna forma fascina a los Venus en Capricornio, ansiosos por brindar la estructura suficiente para conformar al Otro que es íntimo en su consciencia, que está dentro de sí como un mandato, un llamado interior a responder a las leyes que impone lo Otro. Soñadores empedernidos, adolescentes eternos, caprichosos, fiacas, cómodos, histericos, etc... etc... etc... será requisito de la pareja de este Venus. Y si él otro se quiere salir de este molde, Venus en Capricornio inconscientemente tratará de devolverle a su lugar de necesidad de contención.
Es más que obvio que el débil nunca es débil y siempre se resiste a todo aquello que le demande, aunque al mismo tiempo le sostenga.
Sin duda el otro en este Venus es casi una Raison d'être, eso que justifica el movimiento en la vida. La puesta en acción de los valores de venus!! La vida comienza a moverse en presencia del otro: y así este Venus se afirman en su trabajo, en muchos es el principal impulso para irse temprano de “la casita de mis viejos”, con la reflexión del regreso a ella tras varios intentos frustrados.
Capricornio es esencialmente un para otro por lo Otro. Con Venus aquí, toma mucho sentido ese rasgo de servicio asociado a lo capricorniano. ¿Será el otro la pareja, luego los hijos, luego la familia dejada atrás? Importa poco en relación al mandato de construcción que requiere de una excusa. El otro suele ser tantas excusas en nuestras vidas, la posibilidad de expresión y materialización de tanto de nuestro sí mismo.
Lo Otro por primera vez se encarna en Capricornio. Pero sólo puede objetivizarse en la medida de que haya otro (pareja) que lo ayude con ésto. (es la diferencia entre el caos indiferenciado y el orden discriminado)
Aparece un condicionamiento por Lo Otro que el otro deberá entender. Y así ambos están de alguna forma condicionados, restringidos.
El amor es un vehículo de expresión concreta de un mandato interior que corre el riesgo de ser mal interpretado por el nativo.
El problema de la psicología es que traducirá a ley humana este mandato interior. Dijimos que Cáncer simboliza la encarnación en la forma, Capricornio, en tanto su opuesto polar implica la liberación del espíritu a través de la forma, pero sin dejar a la forma. Por ello es que el esoterismo habla de capricornio como el signo del hijo de dios (espíritu) en el hijo del hombre (forma).
Capricornio va mucho más allá, Lo Otro pasa de ser palabra a ser percibido como conciencia, aparece un juego interesante, Lo Otro se convierte en lo más profundo de la sensación de sí, en el observador pleno, y el encuentro con el observador implica el control sobre la forma (el otro).
Pero el otro siempre asumirá una fuerza caótica que se le resistirá, y así nunca acabar con dar forma al mandato interior de Matrimonio, o legalización del amor en una unidad de dos.
Venus en Capricornio indica al aspecto más esencial de la conciencia que no se deja tomar por todo lo que genere mundo, incluso por todo lo que genera ella misma. Aquí la conciencia toma el control sobre sus herramientas, aquí aparece la conciencia como aspecto eterno de nosotros mismos que debe aprender a controlar la forma sin que esta le controle, a riesgo de que esta decisión, voluntad, se oriente a los objetos corriendo el peligro de identificarse con ellos y definirse por los objetos para luego ser condicionada y gobernada por éstos. Y la forma la representa Cáncer (aquí el otro, la pareja).
Lo otro de Capricornio devendrá de esta manera en las leyes de los objetos como patrón al cuál condicionarse. Capricornio nos enseña a ser capaces de actuar sin quedar condicionados por los objetos (el otro), y que ellos sean un vehículo para actuar y no el fin de todo actuar y su causa.
El problema que nos cuenta Capricornio es el problema de que los objetos-de-deseo (el otro) tomen control sobre nosotros mismos, desarrollándose en el hombre una suma de conceptos-leyes de la vida a las cuales responderá quedando atrapado, o perdido, en ellos.
Entonces, todo lo que debería ser vehículo de la conciencia se convierte en su prisión. Capricornio nos trae la cuestión de qué aspecto tomará el control: nosotros mismos sobre los objetos o los segundos sobre nosotros mismos. Y de haber el mínimo apego aparece automáticamente el control de los objetos sobre uno. Y el control con desapego es una contradicción profunda, una paradoja. Y en las paradojas residen muchas verdades.
Cuando aparece el elemento control en un Venus en Capricornio, aparece la dinámica arriba expuesta, una inexorable mecánica implícita en todas las parejas... y en este Venus cobra especial importancia.
Muchas veces ello se calma cuando el enfoque de la pareja se convierte en un compromiso hacia algo mayor que ellos mismos, un trabajo, una causa, una filosofía, hasta el mismo hippismo como corriente a la cual ambos adhieran podría bajar la tensión del control. De esta manera la pareja se funde, con-funde, y ambos o los mismos se polarizan en Cáncer, que aquí sería un Gran-Delegar-El-Control.
Ohhh, y quién hace de Capricornio!?!?!? Quién nos brinda la estructura suficiente para con la vida, quién nos sostiene?!?!?!?
Obvio que un otro, un tío de mi infancia decía: “siempre hay uno que se jode”. O sino, por qué no volver a la Casita de mis Viejos, que yo y el otro, y ambos, en Cáncer, estamos más que bien.
También pueden escuchar el tema aquí.
De «El Libro Azul».
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