Venus en Sagitario, o el viaje hacia el Exterior

27 julio 2009

Bajar a los infiernos y encontrarnos con que el verdadero Otro es un Puente hacia el Exterior.

Con fines didácticos vamos a introducir un concepto: lo Exterior, entendido como un lenguaje, lógica o estado de consciencia que es ajeno a todo lo connotado como familiar, y que al mismo tiempo nos permite ampliar nuestra interioridad, e incluso redefinirla. Con Venus en Sagitario se emprende el viaje hacia la conquista de lo Exterior, única forma de resignificar los valores heredados y de elevarnos sobre los mismos.

La parte desprendida en este Venus no es el Exterior (éste se percibe, se intuye, se sabe que está allí) sino una articulación (Géminis), el medio que permite conectar los mundos de lo familiar y de lo Exterior logrando así introducir cambios en la estructura cultural heredada.

Lo Otro (que llamamos en este caso Exterior) no es la parte desprendida como en todos los anteriores Venus. Lo Otro en Venus en Sagitario está en sí mismo, su trabajo por lo tanto no es conquistarlo sino conectarlo con la estructura de lo familiar. El elemento faltante es, como siempre, el punto especular de Venus en Sagitario, es decir: Géminis. Hablamos aquí de la articulación, el elemento que permita catapultar la consciencia al plano de Lo Otro, que en este caso es un nivel distinto de la realidad. Por eso es el Venus Buscador -de esa conexión-, es el Venus religioso en el sentido de re-ligar la parte Exterior pero inherente con la parte, también inherente, de lo familiar. Falta el elemento que le asegure esa conexión con el Exterior y así hacer efectiva la ampliación por medio del “re-ligar”.

Como venimos diciendo en los artículos anteriores de Venus, el punto opuesto (que llamamos punto especular) cobra especial importancia cuando se trata de este planeta. Es en el p.e. Donde comienza el viaje de venus y donde encontraremos los desafíos del mismo. En él hallamos una descripción exacta de la atracción positiva, empática y, a veces fatal, hacia el otro, lo otro deseado, o el amante. Es decir, describe más y mejor lo que nos atrae o nuestra elección primaria de pareja.

Empecemos entonces por describir Géminis en relación a Venus en Sagitario. Géminis es la palabra que hace mundo, que lo fija en una consideración estable de las cosas y los pareceres. La palabra en este sentido es trascendente, ya que rige sobre la percepción del mundo, y por ende dictamina las reglas y límites de la realidad psíquica en la que vivimos y compartimos con los demás. La palabra no sólo es lejana, sino también ajena, no es familiar y sin embargo rige sobre nuestra realidad. Venus en Sagitario queda maravillado ante este patrón que configura la realidad, esto representa la posibilidad de una apertura, una fisura en la realidad. Es la descripción y no las cosas en sí mismas que hacen la realidad que vivimos. Venus en Sagitario es sensible a los lenguajes que no son los suyos, donde el decir describe aspectos inusitados para su consciencia de las cosas. Esto no quiere decir que guste de aprender idiomas, sino más bien de filosofías que describan el mundo de una forma muy diferente a como lo habitan ellos mismos. Géminis tiene una enorme capacidad para generar lenguajes que hacen un mundo, y fascinado Venus en Sagitario va detrás de esa herramienta que le asegure su ida al la conquista de Lo Otro, de lo Exterior.

Géminis le garantiza a Sagitario una forma de salirse de la realidad en la que se ve inmerso cotidianamente, le propone coyunturas que le permite salir disparado hacia nuevos planos y niveles de percepción. Respecto al otro es útil inferir que en el eje Géminis-Sagitario lo otro no suele encarnar en la pareja con la potencia de los demás emplazamientos de Venus. Es por ello que las personas con Venus en Géminis o Venus en Sagitario no entienden en general la importancia “desmedida” que otros dan a la pareja, para ellos naturalmente hay muchas otras cosas igual o más importantes. Géminis cuando encarna así y todo en el otro (pareja) le viene a traer aire a Venus en Sagitario, representa la posibilidad de llevar al plano de la vida y lo concreto las ideas que tiene el nativo sobre una relación, traduce sus intensiones en palabras y actos que reflejan un entendimiento entrambos que le permite al nativo poder demostrar concretamente sus intuiciones. Venus en Sagitario tiene muchísimas intuiciones de cómo son las cosas, pero en principio tienden a necesitar de un lenguaje que les permita “bajar” esas intuiciones a lo cotidiano y comprensible. Es por esto que aquí el lugar de Géminis puede ser ocupado por varias personas, y no sólo por la pareja. Es la necesidad de tener un interprete y no quién le diga como son las cosas, un intérprete capaz de reflejarle sus intuiciones y de esa manera el nativo podrá modificarlas casi al instante en nuevas intuiciones, cada vez más sintéticas y aplicables al plano terrenal. Esto incluye todas las variantes basadas en una profunda y no admitida necesidad narcisista de ser comprendido. Este sería el movimiento masculino de Venus en Sagitario, más propio en los varones. La fantasía más fuerte aquí es encontrar aquella mujer que le haga al nativo efectivo un modus vivendi que no termina de concretarse en su vida. Hay que entender que el otro al que se verá atraído es un interprete muy afín a lo concreto, es por eso que generalmente estos varones se encuentran reiteradamente con mujeres excesivamente materialistas, capaces de priorizar la estructura concreta de la pareja sobre el deseo. El vuelo de Venus en Sagitario es ahogado rápidamente, y es frustrada la posibilidad que había percibido de ser “interpretado”. Irá de una mujer a otra hasta encontrar la “adecuada”, su fidelidad no es hacia el otro sino hacia ello que no puede interpretar y para ello sí necesita a el otro para la tarea. Burdamente en astrología todo esto es interpretado como prejuicios que posee el hombre Venus en Sagitario para con la pareja, pero es mucho más que prejuicios, se trata de conectar. Es más adecuado pensar a este varón como quién ve en la pareja alguien que le permita entenderse y no como quien sea sumiso a sus prejuicios y a la vez los haga efectivos. No se si alcanzan a ver la sutil diferencia de aproximación.

La mujer por otro lado empieza su recorrido polarizada en Géminis, encarnando ella misma “el interprete” al cual se ve atraído el varón con este mismo emplazamiento. Son las “mujeres interpretes”, capaces de entender los discursos de lo otro y llevarlos a un plano accesible. Esto va desde la Maestra que sabe interpretar las necesidades de sus alumnos infantes, así como encontrar los mejores métodos para lograr el aprendizaje de los niños, hasta la escritora capaz de “traducir” algo que “se ha escapado” de la mirada común sobre los eventos cuyos libros hablarán. Así como al movimiento masculino le hace falta el interprete, al movimiento femenino le hace falta aquello a interpretar, y hacia allí se orientará su búsqueda hacia el Exterior. Aquí las cosas se hacen un poco más interesantes todavía, porque el acto de interpretar abre mundo, pone en contacto con las “articulaciones que conectan”. La mujer tiene, como el varón, una intuición de cómo son las cosas de “esa otra realidad interior” pero no encarna en lo interpretado sino que surge del acto de interpretar. Es en esa dinámica donde aparecen las conexiones con el Exterior. Vean que interesante que es este Venus, pues si profundizamos en su dinámica nos damos cuenta que Lo Otro surge de la relación interpretador – interpretado, el amado/a es el producto de una relación y no el otro. Es por eso que las mujeres con Venus en Sagitario necesitan de un vínculo que les inspire, les active el pensamiento, el descubrimiento, le obligue a pensar de otros modos. Siempre nos llama la atención esa gente que nos hace pensar diferente, que hace que nuestra mente recorra caminos nuevos sobre sus paisajes conocidos. En el caso de la mujer con Venus en Sagitario este será el principal factor que le atraerá de su amante.

El punto central en ambos casos, tanto en el hombre como en la mujer, es el puente que de algún modo no se cruza quedando el nativo de un lado y Lo Otro al otro lado. De ahí que la mujer se verá fatalmente atraída hacia lenguajes cada vez más simbólicos, u hombres cada vez más complicados (no necesariamente complejos) y difíciles de descifrar, en un caso o en el otro el camino va hacia sistemas descriptivos cada vez más alejados de aquellos que como sociedad todos usamos y compartimos. El Venus sagitariano es un Venus reformador de las relaciones, adelantado a las épocas, revolucionario en muchos sentidos.

Ahora bien, hay hombres con un claro movimiento femenino de Venus, y mujeres que tienen un movimiento masculino. En estos hombres vemos un fuerte sistema de pensamiento con fines muy prácticos y pragmáticos. Su capacidad para manipular situaciones lo convierten en un improvisador de estrategias casi en el momento que las aplica. Son personas que entienden los lenguajes de los demás y saben como entender y hacerse entender. El otro, o pareja en sus vidas tiende a formar un segundo plano, puesto que están demasiado ocupados en demasiadas cosas al mismo tiempo. Gurdjieff sería un excelente ejemplo de esta última descripción. Vale advertir que este hombre ha hecho un profundo trabajo de ruptura de moldes mentales estructurados, y ha desarrollado su inteligencia (capacidad de adaptación a lo nuevo) con mucho esfuerzo. La mujeres no son muy diferentes a los varones en este sentido, suelen ver la vida como un juego con su tablero y sus fichas, son más tácticas y menos improvisadas que los hombres, poseen una filosofía moral que es hiper plástica y avanzada para la época. Tanto el hombre como la mujer con movimientos invertidos de Venus en Sagitario, tienen el desafío de superar el miedo a no ser comprendidos, y muy en el fondo una negación de sus cualidades mentales para manipular situaciones que los lleva a quedarse un poco anulados. El conocimiento que poseen ambos sobre el lenguaje y los modos en que puede ser usado es tan profundo que saben más que nadie eso que decía Pessoa: “no hay nada real en la vida que no sea por el hecho de que ha sido bien descripto”. Es interesante destacar que Pessoa tenía un claro movimiento femenino de Venus en Géminis.

El punto que se destaca del eje de Venus Géminis-Sagitario, pero que se da sin duda mucho más en Sagitario, es la dificultad para liberar ese conocimiento que tiene pero reprime: la realidad es discursiva, y por ende responde a la habilidad de los discursos. Este hecho puede asustar al nativo volviéndolo introvertido en el uso de su lenguaje para afectar su realidad. Cuanto más miedo tenga Venus en Sagitario ante la plasticidad de la realidad frente al discurso, más figuras extremadamente manipuladoras habrá a su alrededor, tanto aquellas que hacen un uso constructivo o destructivo de esta capacidad. Tanto desde el mentiroso hasta el psicópata, como desde el político hasta aquel que es capaz de modificar los esquemas internos de una persona para que tenga una vida más sana y rica.

Haya o no Interprete, sea el nativo o no Interprete de sí mismo y de los demás, siempre habrán tres en este movimiento: La intuición (visión) – El Interprete – Lo Exterior. Es al último donde apunta la flecha de Venus en Sagitario una vez que El Ojo (intuición) y la Voz (intérprete) se han fundido alquímicamente. Hacia allí irá, desde la tierra hacia Las Afueras cargando consigo un extremo de una cuerda que será como un mapa para los que dejarán atrás, aquí en la tierra, cerca del otro extremo.

Ver Diálogo con Venus en Sagitario.

-© 2009- rafael barrio.

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Venus en Géminis, o el camino del adolescente

25 julio 2009

Con Venus en Géminis la parte desprendida es filosofía, canal, sentido, estímulo. El estímulo pulsa la palabra hacia la coherencia, la filosofía da sentidos y resultados mayores y diferentes a la suma de palabras, el canal permite que las cosas sean entendidas de una forma específica, y evita que múltiples interpretaciones entorpezcan el diálogo. ¿Qué diálogo? El que se tiene con Lo Otro. Por nuestro recorrido de Venus hasta acá sabemos que Lo Otro se encuentra dentro y no fuera, pero las primeras relaciones con Lo Otro es a través de un otro, de el otro. Venus en Géminis nace entendiendo que “su amor es hacia sí mismo”, que su conquista es la de sí mismo, y lo más importante, que en su interioridad hay algo que lo llama, le atrae.

Como venimos diciendo en los artículos anteriores de Venus, el punto opuesto (que llamamos punto especular) cobra especial importancia cuando se trata de este planeta. Es en el p.e. Donde comienza el viaje de venus y donde encontraremos los desafíos del mismo. En él hallamos una descripción exacta de la atracción positiva, empática y, a veces fatal, hacia el otro, lo otro deseado, o el amante. Es decir, describe más y mejor lo que nos atrae o nuestra elección primaria de pareja.

Empecemos entonces por describir Sagitario en relación a Venus en Géminis. Para no justificar con demasiada semántica astrológica, vamos a utilizar analogías. Sagitario es un adolescente (digamos una persona que empieza a dar sus primeros pasos en el mundo de los adultos), Géminis sería un escolar (pre-adolescente?).

Las diferencias entre uno y el otro son estructurales desde nuestro punto de vista y no evolutivos, ni mucho menos jerárquicos. El escolar se dedica fundamentalmente, y todo el día, a explorar sus deseos, empieza a reconocer cosas que le gustan, su círculo social suele ser muy amplio, ya que en el colegio se la pasa vinculándose con muchas personas de su misma edad. Ello garantiza que su existencia sea dentro de un “código” que le es impuesto por el peso de su generación y el contagio entre los vínculos. Los adultos no se presentan tan lejanos, directamente habitan otra dimensión para nuestro pre-adolescente. Una dimensión que la mayoría no se interesa en integrar hasta que llegue el momento, sin consciencia obviamente que ese momento va a llegar y más rápido de lo que cree. Así y todo, el pre-adolescente paga un precio de responsabilidad y trabajo duro. Sus rutinas pueden ser estresantes al máximo. Comparado con el adulto promedio, el pre-adolescente trabaja duro y ello no se le reconoce en el mundo de los adultos. Todos los días tiene que cumplir un horario para ingresar a una institución que no sólo le dice cómo son las cosas, sino que les obliga a aprenderlas porque así son. Suele ser castigado el cuestionar, como mucho se le permite agregar más información a la información, pero que no se salga mucho del programa escolar. Aunque seamos realistas, son contados con los dedos de una mano los pre-adolescentes que hacen esto en el colegio, la mayoría van porque tienen que ir y estudian porque si no pasan de año sus padres los acribillan. El pre-adolescente no tiene una vida, más bien “una vida” con sus leyes (ocultas) se le impone a él, y nadie le explicará nada de lo que es realmente importante en la vida.
Un escolar puede hablarnos de muchas cosas interesantes: música de moda, tribus urbanas, fotosíntesis, revolución de mayo, algunos hasta se saben la tabla periódica de memoria!!!!!!
Pero nada de eso sirve, al pre-adolescente no le es dado nada para manejarse en la vida, como ser: Dinero – no aprenden a invertir, a cómo manejarse con el dinero y la importancia de saberse administrar, pensar a largos, medianos y cortos plazos. Amor – no aprenden sobre psicología del amor, que las hormonas a veces juegan malas pasadas, que las mujeres y los varones piensan diferente. Moral – no se les enseña moral, ética, la importancia de pensar en el otro, o incluso algún buen justificativo para hacerlo. Creatividad – los colegios más audaces tienen Música como materia, o “actividades plásticas” y a eso lo llaman desarrollar la creatividad. Pensar – un pre-adolescente no tiene noción de que hay diversos modos de estructurar el pensamiento siquiera. Vive en un mundo lleno de reglas que jamás le enseñaron a cuestionar. Viven asedidados por las modas, que los llevan de aquí para allá abandonados dentro de un velero en el cual nada les falta para saciar sus necesidades, pero eso sí: no conocen nada sobre el mar, y el timón se lo maneja otro.

Pasemos a describir al adolescente (Sagitario). Tenemos aquí a una persona que siempre le enseñaron que existen grados en el crecimiento, que “si rendís bien estas materias, el año que viene vas a tener estas otras”, todo progresivo, sin saltos bruscos. Los maestros, que saben mucho de metodología, se ocupan seriamente en que la entrada del niño al jardín sea suave, la entrada a la primaria sea suave, y a la secundaria también; hasta que de un “golpe” el adolescente se encuentra con que: debe trabajar o estudiar, si estudia no sabe qué estudiar y entonces trata de acertar con la carrera que le garantice dinero y felicidad. Seamos honestos, no son la mayoría los que aciertan al primer intento. Las facultades saben que al último año llega menos del 5% de los que empezaron en el primer año. Las relaciones de pareja se tornan complicadas, rápidamente deben decidir entre ellos mismos con sus mil problemas o lo que les dice su pareja (que obviamente también tiene mil problemas). El adolescente da manotazos, algunos les trae suerte y otros los hunden en insoportable incertidumbre. De tener una vida enrejada de horarios pasa a ser “independiente” en demasiadas cosas al mismo tiempo. La sociedad les presiona, los padres les presionan. Su cerebro es forzado de golpe a pasar de un funcionamiento acostumbrado a acumular datos para garantizarse el crecimiento por grados, a definir, decidir, qué tipo de vida y qué rumbo quiere tomar en mil cosas. Cada equivocación es pagada con tiempo perdido. Y la sociedad tiene un esquema rígido de metas a cumplir, en años específicos. Hay algunos que corren esa carrera porque pueden, y otros que quieren correrla pero no pueden (volviéndose resentidos: sí, en el adolescente aparece el primer resentimiento de lo que no se pudo ser), y otros que son lo suficientemente creativos para correr su carrera paralela pero no igual a la que se le impone a su sociedad. Ninguno puede decidir en qué lugar de esos va a estar, porque no es una cuestión de decisión, sino de afinidad natural. Tarde o temprano el adolescente debe ajustar la vida a un sentido, lograr él mismo el sentido que tenía el colegio cuando aprendía, sentido que nunca le develaron. Debe crear un sentido que pueda contener todos sus deseos y decisiones en una avance estable y progresivo en la vida. No es importante el dato sino el sentido de cada uno de los datos que ingresan a su cerebro. No puede perder tiempo en estudiarse la tabla periódica de los elementos porque no le sirve en su situación actual.

El adolescente termina adoptando un sistema rígido de creencias, ya decía Oscar Wilde: “El anciano cree todo; el de mediana edad sospecha todo; el joven sabe todo.” Acorde a nuestras definiciones, el adolescente no trata con el pre-adolesente, ambos viven en mundos distintos. Pero si vemos estas dos palabras en vez de como personas como estructuras, fácilmente desprendemos que el adolescente existe en la vida del pre-adolescente como colegio. Sí, el colegio es el adolescente con el que se vincula el pre-. La escuela es el referente adolescente del pre-adolescente. Sólo cuando este adolescente desaparece, y no antes, el pre-adolescente deja de ser “pre-”. No porque el colegio lo haya formado, sino porque al dejar de ocupar por él ese lugar, ahora lo tiene que ocupar él mismo.
El adolescente no está consigo, sino que su función es ser “parasigo”. El hace para él, debe construir para él, debe “ir hacia...” por él, pero pocas veces tiene tiempo para estar con él como el pre-adolescente.

Basta de analogías y hablemos con propiedad, Sagitario le garantiza a Venus en Géminis poder estar consigo mismo. El hechizo amoroso se activa hacia aquello o aquel que le permita eso. Así tenemos desde el roquero que ama la música mientras se acuesta con todas sus fans en un narcisistico embelesamiento idílico con su magnetismo personal, hasta Krishnamurtti que amó una determinada percepción del mundo que le permitió estar consigo mismo en un estado nirvánico con el que acabó sus días.

Siempre hay un pre-adolescente empedernido que se rehúsa a crecer entre la comunidad de Venus en Géminis, hasta que dan con una pareja que les sirve de adolescente que les organiza la vida siempre y cuando también les garantice la posibilidad de vivir un idilio con ellos mismos.

La dinámica descrita hasta acá es propiamente masculina, y suelen encarnarla más los varones. La mujer suele comenzar su recorrido polarizada en el lado sagitariano, incluso terminan el colegio y rápidamente toman un curso claro de acción, encuentran pareja rápido y la profesión se define con la misma rapidez. Existe en ellas una clara fidelidad amorosa hacia lo que les asegura, como el colegio, un contexto dentro del cuál vibrar, puede ser un trabajo, escalar en una empresa o vocación. La pareja suele ser un compañero que no toma la importancia que se da en otros Venus, mientras Venus en Géminis expresa su amor hacia la consecución de sus metas próximas como su verdadero y más estable amante. En muchos casos la pareja surge de la misma estructura a la que es fiel, por ejemplo: compañero de baile, de la misma profesión que la persona, metafóricamente hablando: “del mismo colegio”.

Ahora bien, hay hombres que tienen un claro movimiento femenino de Venus en Géminis, y mujeres que tienen un movimiento masculino. Cuando esto se da a la inversa vemos en los hombres un intenso cuestionamiento sobre los órdenes, los juicios sociales imperantes, el magma filosófico dentro del cual el pensamiento se vuelve aletargado, su búsqueda tiende a romper con lo establecido y a fijar su propia “estructura de sentido” sin adherirse a ninguna preestablecida. En las mujeres vemos un característico tipo de seducción, del orden de lo provocador y lúdico que enardece las fantasías del groso de los varones, generalmente tienen o pasan por muchas parejas, y de cada una rescata algo que le parece muy atractivo. Hay una confianza en la vida que a veces puede parecerle a otros irracional.

Sin importar el sexo del nativo, la experiencia y los años le terminarán diciendo que no hay forma de salir de este patrón. La búsqueda deja de hacerse a través del otro (la pareja), algunos porque habrán convertido la pareja en un matrimonio (venus se convierte en luna), otros porque terminan dándose cuenta que la pareja no es para ellos. En ese caso se desplazará la dinámica Venus en Géminis a otras áreas donde ocurrirá lo mismo, aunque ello garantice por lo menos que no suceda en el área de los sentimientos y las relaciones interpersonales. En otras palabras, la persona intentará construir un modus vivendi que demostrará autonomía absoluta, y rechazo a todas las normas sociales de apego y posesión.
Pero como no podemos librarnos nunca del objeto o punto especular de venus, tomará entonces la forma del norte, o vocación, de la persona. El norte es ahora lo que antes era la pareja en nuestro recorrido. Y es allí donde la fuerza se posicionará: esto puede ir desde la búsqueda de un sentido sólido, cuya fidelidad al mismo le garantizará esa preciada sensación de libertad. Sagitario (o punto especular) toma la forma de filosofía de vida.
Es en este punto donde Ishtar decide bajar a los infiernos, a encontrar que la fidelidad a una visión de la vida garantiza que la realidad responda a su favor y no en contra. Luego de este viaje emprendido con Voluntad, se llega a dar cuenta de que no hay diferencia entre el “observador y lo observado”, frase y filosofía que profundiza Krishnamurtti (Venus en Géminis) y donde a mi juicio logró dar con lo más profundo de Venus en Géminis: la unidad que subyace a la dualidad sujeto-objeto.

-© 2009- rafael barrio.

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Venus en Escorpio, o lo complejo de la completud

18 julio 2009

Bajar a los infiernos y encontrarnos con la sombra de la suma de todas nuestras decisiones resueltas en una identidad ante la cual nos vemos fatalmente atraídos. Dos fuerzas contrarias pero no opuestas pujan por anularse. En ello reside el secreto del poder. Un sólo riesgo se presenta en este viaje: la anulación de una fuerza por la otra. Una representará lo destructivo y la otra la autonomía, sostener la paradoja de que ninguna puede sobreponerse por la otra es el aprendizaje de este recorrido.

Con Venus en Escorpio se emprende el viaje hacia la posibilidad de contener ambas fuerzas sin con ello desintegrar el centro del yo que sólo puede ser unidireccional respecto a esto. Por eso deberá el yo volverse muchísimo más complejo y paradójico.

En el artículo de Luna en Escorpio hablamos de que el deseo es siempre compartido, y la responsabilidad recae sobre quién desea y quien es deseado, y siempre en una relación cada uno toma una posición clara, a veces por turnos pero siempre uno encarna una fuerza y el otro la otra. Con Venus la fuerza deseada y la deseante conviven al interior de sí mismo de una forma tal que el nativo parece no necesitar de un otro que encarne la fuerza deseada. Esto nativos irradian una individualidad para con el deseo peculiar, que sin duda los vuelve muy magnéticos. De ahí que podemos decir, hablando mal y pronto, que Venus en Escorpio “no necesita” del otro para sentirse satisfecho. La mayoría de sus deseos pueden ser satisfechos por sí mismos. Es por todo esto que es muy difícil ver a estos nativos no apasionados (¿enamorados?) de alguna actividad que realizan y que les aporta una auto-satisfacción tal que los demás no entienden.

Sin duda, es el único venus que arranca enamorado de sí mismo. No en un narcisismo infantil, sino en una comunión consigo mismos que les da mucha libertad respecto al otro. Pensemos en un matrimonio que se lleva bien o, mejor, en una sociedad que se entiende y prospera. ¿Qué es lo que generan estas micro sociedades? Códigos y normas de convivencia que naturalmente se van formando, generando un cierto clima que necesariamente excluye elementos nocivos (o contrarios) que atentarían contra sí mismas. Estos elementos “externos” a la sociedad vendrán a escena apenas comience el viaje de Venus en Escorpio.

Es lógico desprender aquí que el nativo no se verá atraído por lo complementario, como en otros Venus, sino por lo diferente. Lo complementario siempre encastra con nuestra forma de ser, lo diferente no. Puesto que lo complementario aquí se da al interior del nativo, no lo necesita. De ahí que quede lo diferente como aquello a lo que se verá fatal e indudablemente atraído. Y esto es Tauro.

Por lo tanto, ¿qué es lo diferente en aquél que se encuentra en comunión consigo mismo? La necesidad. Tauro encarna el deseo como falta constante, como insaciabilidad. (que quede claro que esto no quiere decir que las personas con Venus en Escorpio se vean atraídas hacia personas taurinas, si piensas eso, es porque no has entendido bien el enfoque, y sería bueno que hagas una lectura de todo el apartado de Venus desde el principio)

Empecemos entonces por describir Tauro en relación a Venus en Escorpio. A diferencia de lo dicho hasta acá, Tauro no encuentra sus necesidades saciadas consigo mismo, todo lo contrario, irá a buscar saciar su deseo a través de objetos o personas que puedan convertirse en su propiedad y así sí: sentirse como se siente naturalmente Venus en Escorpio. La diferencia entre uno y el otro es clara: Venus en Escorpio se siente cómodo consigo mismo y no ve que le falte nada que él mismo no tenga, Tauro se siente cómodo consigo mismo cuando no le falta eso que ve importante y se le presenta externo a sí mismo.
Así se conforma una relación singular y conocida. Venus en Escorpio se vuelve generoso, porque en sí mismo percibe gran abundancia, puesto que no entiende la falta del otro. Y el otro se vuelve voraz, nada le alcanza. Obviamente el nativo cederá hasta el punto en que el corte de la relación termina siendo la solución más viable.

Este es un movimiento propiamente masculino de Venus en Escorpio, es decir suelen encarnarlo comúnmente los hombres.

Pasemos a describir el movimiento femenino, que de igual forma que el movimiento opuesto, tienden a encarnarlo más las mujeres. Aquí la mujer arranca polarizada en Tauro. Es decir, no siente que nada le falte por lo tanto el otro debe brindarle lo suficiente para que realmente sea merecedor de su compañía. A cambio de lo que el otro pueda brindarle el nativo desplegará toda su generosidad para hacerle sentir bien, pero no saciado. Generando así en el otro un estado de deuda constante que el otro jamás alcanzará a suplir. Esto es fácil de ver en otras áreas, imaginen todas las veces que le han pedido algo a alguien que en verdad no necesitan, y todas las veces que sí han tenido que recurrir a alguien para que los ayude. Es sorprendente ver como conseguimos más cuando no necesitamos (o con éxito no mostramos necesidad) que cuando realmente necesitamos y mostramos esa necesidad. He aquí la incongruente maravilla humana, a la cual no vamos a entrar en discusión pero vale como ejemplo gráfico de la mecánica del Venus en Escorpio femenino.

Como síntesis podríamos decir que en las relaciones con el otro de Venus en Escorpio se repite un factor, uno obtiene mucho más de lo que da, mientras el otro da incluso lo que no tiene, cosa que si se la piensa más de una vez no permitiría en ninguna otra relación.

Ahora bien, hay hombres que tienen un claro movimiento femenino de Venus en Escorpio, y mujeres que tienen un movimiento masculino. Cuando esto se da a la inversa vemos en los hombres una gran capacidad para vivir de la mujer, o progresar en la vida por medio de sus novias o socios, que pueden ser uno, el mismo o muchos. Su magnetismo es tremendo. En la mujer este movimiento se ve en su inestimable e infinita generosidad de palabras, ideas y apoyo. La abundancia espiritual de estas mujeres no tiene límites.

Nos han vendido que la causa de muchos de nuestros problemas en las relaciones están relacionados con la falta del complemento, pero poco se ha tematizado la problemática del estado de completud interior y su relación con el otro. Es por eso que Venus en Escorpio suele sentirse ajeno a las nociones y abordajes comunes en torno al amor. Más allá de la diferencia del hombre y la mujer, aquí se ven dos tipos muy definidos:

1. El Venus en Escorpio que ha comprado el discurso de la falta a ser llenada por el otro, y busca insaciablemente quién pueda garantizarle lo que sin llegar a entenderlo no necesita, de ahí supone que el otro nunca lo “moviliza lo suficiente”, y por lo tanto se vuelve un eterno disconforme.

2. El Venus en Escorpio que fiel a sí mismo se ha dado cuenta de su plenitud y no entiende cómo el otro puede sentir falta, en su generosidad intentará “llenarlo”, volviendo al otro más voraz en un estilo de relación que no hace más que acrecentar la falta del otro mientras el nativo brinda su energía hasta volverse un “suministrador”, mientras las demás áreas de su vida carecen de energía para evolucionar.

Una posible resolución de este Venus es aprender a utilizar los límites. En Escorpio la palabra límite no es poca cosa, mantener el equilibrio en una psicología que tiende a los extremos no es cosa fácil, pero creo que detectando la dinámica aquí expuesta si es posible saber estratégicamente dónde y en qué medida comenzar a aplicarlo.

Creo que en este Venus aparece la primera noción de completud, la cuál es frágil. Basta que en el universo se conforme un sistema autónomo para que aparezcan “fuerzas” exteriores a alterar su equilibrio, o a querer ser incluidas en este sistema que seduce por su autonomía. Si el sistema “abraza demasiado” lo ajeno corre el riesgo de perder su equilibrio, y si lo “niega demasiado” su autonomía corre el riesgo de convertirse en un mundo muy pequeño y reducido.

-© 2009- rafael barrio.

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Venus en Tauro, o la superación del dominio

Bajar a los infiernos y encontrarnos con que nuestro viaje hacia lo otro ha sido en verdad de apropiación y conquista. El otro, no es más que aquello que “se nos escapó”, y su conquista: la promesa de integración que urge desde dentro, siendo integración un eufemismo de asimilación al sistema de lo que se percibe propio. Dos riesgos se presentan en este viaje: perder la batalla y sucumbir a la peor de las sujeciones por parte del otro (la invisible), o ganarla, y aniquilar al otro creyendo así que se lo conquistó, cuando en realidad éste quedó anulado momentáneamente para luego volverse más poderoso.

Con Venus en Tauro se emprende el viaje hacia la re-integración del sí mismo, cuya parte desprendida asume la forma del otro o la pareja. Para ello irá a su conquista, creyendo muchas veces ser el conquistador cuando en realidad es el conquistado. Sin duda, una lucha de poder psicológica que girará en torno al dominio. Como en ningún otro Venus, aquí el otro es (además del objeto amado en la mayoría de los casos) también el enemigo del cual, bajo la forma de uno o muchos amantes, será difícil librarse.

En el artículo sobre la Luna en Tauro dijimos: “...hablamos de Tauro como el signo de los fundamentos, de lo fundamental tanto para la vida como para el saber.” Con la Luna en Tauro “lo fundamental”, eso que es importante para nosotros como “alimento esencial” para la vida, se traslada a la herencia que el nativo recibirá de su familia de origen. En el caso de Venus en Tauro es lo otro quien se lleva el alimento, y es allí donde deberá ir a buscarlo. Lo esencial está en otra parte fuera de la familia y el origen, la integración sólo puede llegar una vez develado el misterio de lo otro, pero para ello debe ser conquistado dentro de sí mismo. Puesto que no somos dados a la interioridad como lo somos a su equivalente externo el viaje suele ser, en la mayoría de nosotros, largo y por momentos doloroso.

En la lectura de Venus, el punto opuesto (que llamaremos punto especular) cobra especial importancia. Es en el punto especular donde comienza el viaje de venus y dónde encontraremos los desafíos del mismo. En él hallamos una descripción exacta de la atracción positiva, empática y a veces fatal hacia el otro, lo otro deseado, o el amante. Es decir, describe más y mejor lo que nos atrae o nuestra elección primaria de pareja.

Empecemos entonces por describir Escorpio en relación a Venus en Tauro.

Escorpio le garantiza a Tauro la asunción de la parte desprendida de su sí mismo. Venus en tauro se encuentra con que el otro (que le representará Escorpio) “casualmente” desea lo mismo que él. Esto le dará a Venus en Tauro la sensación de integración, donde lo propio y lo ajeno es propio. (Para profundizar más en la dinámica aquí presentada de Escorpio recomiendo la lectura de "Profundizando Escorpio")

Escorpio, que no da puntada sin hilo, proporcionará esta sensación mientras se nutre de la energía de Venus en Tauro. El último pensará que hay un movimiento unilateral, que tanto él como el otro están detrás de una misma meta, y juntos llegarán muy lejos.

No faltará mucho hasta que Venus en Tauro empiece a darse cuenta de que es atraído por personas vampíricas que se alimentan de su energía a cambio de hacerle creer que juntos lograrán algo, construirán (taurinamente) algo. Escorpio asume la proyección que emite Venus en Tauro, y así Tauro conecta rápidamente con su ánima, que en este caso toma la forma de fuente de inspiración que se expresa como enamoramiento. La intensidad de semejante relación que activa un efecto de enamoramiento en Venus en Tauro, activa también las mecánicas de posesividad asociadas tradicionalmente a este emplazamiento de venus.

Venus en tauro entrará en oleadas creativas que transfunden constantemente su energía, buscará materializar a través del otro sus anhelos. Hasta que empieza a darse cuenta que no puede, que el otro se resiste, que sutilmente no está interesado en ser su siervo, sino más bien en recibir de él algo que al otro también le falta, pero que a la inversa de Tauro, asegura por mero contacto o presencia del nativo. Generalmente el otro incrementa sus capacidades para materializa y concretar ideas. El otro se puede volver muy materialista y Venus en Tauro queda con esa creatividad que no logra brindarse en expresiones concretas.

Tauro busca al otro que pueda ayudarle a manifestar algo que no puede, Escorpio busca afirmar su identidad por medio de la energía del otro. La relación empieza a ponerse crítica hasta el quiebre. Por alguna razón el otro no puede garantizarle al nativo su deseo, pero también sabe que ha construido internamente una relación que le impide cortar fácilmente.

Sin llegar a entender esto de forma teórica, Venus en tauro lentamente comienza a polarizarse hacia Escorpio. Es ahí cuando comienza a ponerse devorador, o avaro. Entiende que su ánima es voraz y que no se sacia nunca. En este nivel la persona entra en un largo período de soledad. Se da cuenta que no hay relación posible con el otro amado sin sacrificar algo de su energía, sin proyectar conscientemente una parte de sí. Sin ceder.

Cuando lo hace pide mucho a cambio, deviniendo en una exigencia hacia el otro que éste no será capaz, ni tendrá el “amor suficiente”, de responder a semejante demanda. Aparece la soledad y el resentimiento taurino a copar la escena.

La dinámica descrita hasta acá es más propiamente masculina, suelen encarnarla más lo hombres. La mujer arranca directamente polarizada en Escorpio en general, siendo una especie de afroditas perfectas para cualquier hombre digno de ellas. Conquistar a una Venus en Tauro es trabajo de titanes, de hombres firmes, fuertes y claros en su postura ante la vida, que no necesariamente deben tener todos los rasgos capricornianos de ambición y competencia social. Con simplemente encarnar lo dicho, además de una firme herencia moral, que bien pudo haber formado por sí solo, se convierte en digno merecedor de ésta Venus. La mujer aquí fantasea con un hombre que pueda ser un soporte adecuado, la solidez que le permita a ella desplegar su actividad reformadora (Escorpio), y con reformadora entiéndase destructora de lo que dejó de ser vital. Imaginemos a la Princesa Diana (Venus en Tauro) queriendo reformar una tradición (Tauro) tan potente como la realeza inglesa. Creo que sabemos como terminó allí la historia.

La tensión surge aquí: para liberarse de formas muertas necesariamente uno debe sostenerse con formas muertas. Lo muerto aquí es la ausencia de vitalidad y movimiento, yo puedo mover flujos de dinero (Escorpio) de una manera tal que me genere mucho capital (Tauro), pero si convierto en flujos de dinero todo mi capital inevitablemente tarde o temprano me quedo sin flujos (Escorpio) y sin capital (Tauro). La consecuencia de esto es una ausencia de poder y la incapacidad para renovar nada. En este punto, sólo resta volver a acumular estructura, sostén, “capital”. Y es aquí donde la mujer se coloca en el punto focal (Tauro). El inevitable temor al derroche y a la reformación puede colocar a la persona en una situación de excesiva inercia, cuidándose en demasía de no efectuar cambios en la vida. Pues, la mínima reforma es potencialmente destructiva de la estructura que sostiene. El hombre (si está acompañada) deja de ser la figura caballeresca del principio para ser una caricatura inanimada de lo que alguna vez prometió ser. En este punto el otro se convierte en el alimento de la estructura y la promesa de que alguna vez habrá una liberación de la trampa taurina de la inercia y el ahorro indefinido.

Ahora bien, hay hombres que tienen un claro movimiento femenino de Venus en Tauro, y mujeres que tienen un movimiento masculino. Cuando esto se da a la inversa vemos en los hombres una gran potencia destructiva de estructuras que considerará obsoletas y un tanto alejados del uso común que se da al concepto de sexualidad (Hitler destructivo y célibe, Chaplín tremendamente renovador y promíscuo, con Sartre basta investigar en su relación con Simone donde desmonta las estructuras de pareja a niveles inimaginables para la época, DaVinci renovador y homosexual, Sandor LaVey fundador del satanismo como religión y ritualizó el acto sexual enmarcado en su misa negra, en fin). Cuando se da a la inversa en las mujeres vemos una completa ausencia de renovación que las lleva a la cristalización inmediata de su personalidad. Es curioso como estas personalidades mantienen un mismo tono durante décadas. Su fidelidad a su ánimus (o juicios heredados en la temprana edad) es ferviente. En este caso dependerá mucho de su educación temprana.

Ahora, sin importar el sexo del nativo, la experiencia y los años le terminarán diciendo que no hay forma de salir de este patrón. La búsqueda deja de hacerse a través del otro (la pareja), algunos porque habrán convertido la pareja en un matrimonio (Venus se convierte en Luna), otros porque terminan dándose cuenta que la pareja no es para ellos. En ese caso se desplazará la dinámica Venus en Tauro a otras áreas donde ocurrirá lo mismo, aunque ello garantice por lo menos que no suceda en el área de los sentimientos y las relaciones interpersonales. En otras palabras, la persona intentará construir un modus vivendi que demostrará autonomía absoluta, y rechazo a todas las normas sociales de apego y posesión.

Pero como no podemos librarnos nunca del objeto o punto especular de Venus, tomará entonces la forma del norte, o vocación, de la persona. El norte es ahora lo que antes era la pareja en nuestro recorrido. Y es allí donde la fuerza se posicionará: esto puede ir desde la búsqueda de lo desconocido, o la expresión del tabú de una época. Escorpio (o punto especular) toma la forma de esoterismo a ser develado e integrado, de inconsciente personal primero y después colectivo que se intenta captar e integrar en la personalidad. Los personajes citados más arriba responden a esta característica de forma muy clara.

Sea como sea, el nativo no dejará de sentir que debe conquistar lo desconocido, y si es fiel a esa sensación será capaz de sortear el riesgo a ser conquistado por su inconsciente (o ánima – ánimus) que sin duda es una fuerza contraria y voraz de la supuesta independencia de la conciencia. Allí Ishtar decide bajar a los infiernos, a enfrentar lo desconocido y potente de sí mismo, las fuerzas destructivas que subyacen en toda realidad desafiándola a adaptarse constantemente para su supervivencia. Luego de este viaje emprendido con Voluntad, acaba la amenaza devoradora, porque entiende cuál es la razón de la misma:

Mantener a la creación en movimiento, en una danza de energías que juegan constantes a definirse en formas, voluntades, acciones, identidades, personas. Que la finalidad de la dualidad es la comprensión, el juego, el movimiento de la razón misma del hombre. Esto, en una psicología joven implica el dolor de entender y ver a la realidad como una ilusión, de saber que no hay nada verdadero detrás del juego de las apariencias, las explicaciones y lo bien definido, que todo en la vida es un “para sí” y que no existen los “en sí”. Semejante demanda interna puede ser seria. Pero en una persona que ha develado el mecanismo con todo su ser implica el desafío de liberarse del movimiento de las formas, salirse del juego, para poder por fin dejar de ser las fichas para ser quién observa y, tal vez, dirige los movimientos del tablero.

-© 2009- rafael barrio.

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Venus en Libra, o cómo ser objetivo sin castrar las pasiones

04 julio 2009

Dos riesgos se presentan en este viaje: una creciente adicción al estímulo del otro o una vida sin estímulos consagrada a suplir sólo y nada más que las necesidades básicas de un organismo que respira y cumple el tiempo de su existencia.

Con Venus en Libra se emprende un viaje hacia la destrucción de la dualidad que paraliza. Para ello irá en búsqueda de esa fuerza que se expresa a través de lo otro y que se opone a la suya propia de manera tal que eclipsa la consciencia de sí mismo como un individuo, como una unidad. A dicha fuerza intentará destruir, o “interiorizar”. Habrá necesariamente contienda, lucha y guerra psicológica.

En el artículo de Luna en Libra dijimos: “Ligado a Libra encontramos el concepto de Lo Otro, y su descripción se desprende fácilmente: presencia dada por la ausencia… Como los supuestos siempre están ausentes en la mayoría de los discursos, sutilmente los traerá a colación, provocando una inevitable colisión discursiva que acabará debilitando la pasión de su interlocutor. Si Aries se centra en la fuerza, Libra en la resistencia a dicha fuerza. Si la fuerza cambia de rumbo, entonces la resistencia cambiará también de estrategia, dependiendo así de la misma fuerza ante la cual reacciona resistiéndose. Es diferencia dentro del mismo contexto, de ahí que no sea diferencia en realidad, sino oposición. Es lo diferente por lo diferente, no en un intento de ser singular, sino simplemente diferente a lo que se presenta pero sin salir del marco de lo que se presenta. Es decir, libra no acuerda porque acordar es marcar el fin de un movimiento de oposición.” En el caso de la luna sabemos cómo se desarrolla esto: en el compromiso (luna) con la oposición (libra). En Venus otro es el camino: La búsqueda de la oposición dentro de sí mismo. Identidad opositora, el arquetipo opositor, quien se revelará al sistema, quien encarna en sí mismo resistencia y marginalidad en relación a lo establecido.

En la lectura de venus, el punto opuesto (que llamamos punto especular) cobra especial importancia. Es en el punto especular donde comienza el viaje de venus y donde encontraremos los desafíos del mismo. En él hallamos una descripción exacta de la atracción positiva, empática y a veces fatal hacia el otro, lo otro deseado, o el amante. Es decir, describe más y mejor lo que nos atrae o nuestra elección primaria de pareja.

Empecemos entonces por describir a Aries en relación a Venus en Libra. Sabemos que Aries brinda un quantum pasional a todas sus expresiones, existe una unilateralidad fundamental en Aries que atrapa a Venus en Libra, puesto que desde su interior se agita una alarma que dice: “he ahí el enemigo, he ahí mi conquista (he ahí alguien difícil para demostrarle que está equivocado)”. Pero de ésto todavía la consciencia (solar) no se enteró, pues llega a ella camuflado como: “me moviliza, me activa, es divertido, guauuu estoy cambiando, empiezo a hacer y pensar cosas inusitadas en mí!!!” Este es el primer capítulo.

Lentamente Venus en Libra se hace oír en la consciencia, le recuerda a la misma su preciada misión, y vuelve la resistencia a fijarse ahora en la fuerza que lo provoca (Aries). Comienza aquí la guerra. La castración-anulación de la fuerza personificada en el otro (ser amado, pareja, etc…) por parte del nativo. Su acción es sutil, devastadora, llena de pequeños comentarios que minan la seguridad del otro y afirman la victoria del fin de la oposición. El círculo vicioso se activa, la fuerza penetradora (Aries) contra la fuerza resistente (Libra), en un juego de tires y aflojes que pueden llegar a la violencia física. Este es el capítulo dos.

La influencia de lo ariano en Venus en Libra, lógicamente casi siempre mediatizada por un objeto de deseo (o pareja) le provocará a la persona la sensación de que cuanto más se intensifica la unión con el otro más empieza a manifestarse un éstasis difícil de explicar, sobre uno de los dos nativos. Generalmente es Venus en Libra, hasta que llega el punto que huye despavorido el otro dejando bien en claro que fue la falta de estímulo aquello que lo alejó. Curiosamente sucede que el nativo ante semejante frustración no reacciona de una forma esperada. En general se recompone rápidamente volviéndose más activo en su lucha por la vida, más emprendedor, como quién ha salido victorioso de una batalla y se prepara para la siguiente. Venus en Libra ha anulado, ha castrado una fuerza, se siente ahora más fuerte e irá por más. Como Picasso, un caso ejemplo de este emplazamiento de Venus, que luego de devastar a una mujer inyectaba gran renovación creativa a su obra mientras iba en búsqueda de otra presa. (Podría poner muchísimos ejemplos de esta mecánica, pero se volvería un post demasiado extenso para los fines de este blog.) Este sería el capítulo tres.

El movimiento descrito hasta acá, es del tipo guerrero (masculino) de Venus en Libra, que generalmente se ve más en los hombres que en las mujeres con dicho emplazamiento.

Describamos el movimiento estratégico (femenino) de Venus en Libra, más característico en las señoritas.

El movimiento femenino no es de conquista sino de atracción. La mujer comienza su recorrido polarizada en Aries. La mayoría con este emplazamiento se presentan muy activas, independientes a muchos niveles, comprometidas en la vida, trabajadoras. Si tienen un problema es que no encuentran un hombre adecuado que se adapte a su personalidad tan autónoma y estilo de vida independiente. Optan más por la interiorización de la fuerza que por su anulación, aunque sea más bien una polarización que parece, pero no es, una real interiorización de la fuerza. Anulan la fuerza encarnándola ellas mismas. En este punto directamente “absorben” a lo otro en su movimiento, el cual es como un niño que les sigue detrás en sus pasos; de no gustarles ese rol optarán por la soledad, independencia y algún que otro amante donde las cosas estén claras, y cuyo vinculo sea puramente sexual. La fuerza queda anulada y la resistencia es por encarnación total de la fuerza.

Ahora bien, hay hombres que tienen un claro movimiento femenino de venus en libra, y mujeres que tienen un movimiento masculino. Cuando esto se da a la inversa vemos en los hombres rasgos nerviosos y violentos en su constitución, una curiosa personalidad caprichosa autocentrada que demuestra varias veces al otro que su función es acompañarlo, y si no le gusta que se aleje entonces (nótese la indiferencia al alejamiento del otro que aparece aquí y más arriba); en las mujeres, una sensación de debilidad y derrota que termina en la “baja autoestima crónica” y sus tremendos efectos en la vida. Esto es porque en los hombres tal inversión potencia su agresividad natural, y en la mujer su vulnerabilidad natural.

Ahora, sin importar el sexo del nativo, la experiencia y los años le terminarán diciendo que no hay forma de salir de este patrón. La búsqueda deja de hacerse a través del otro (la pareja), algunos porque habrán convertido la pareja en un matrimonio (Venus se convierte en Luna), otros porque terminan dándose cuenta que la pareja no es para ellos. En ese caso se desplazará la dinámica Venus en Libra en otras áreas donde ocurrirá lo mismo, aunque ello garantice por lo menos que no suceda en el área de los sentimientos. En otras palabras, la persona intentará construir un modus vivendi que demostrará autonomía absoluta, y rechazo a todas las normas sociales que constriñen al hombre (Aleister Crowley, Michael Foucault). Pero como no podemos librarnos nunca del objeto o el punto especular de Venus, tomará entonces la forma del norte, o vocación, de la persona. El norte es ahora lo que antes era la pareja en nuestro recorrido. Por lo tanto es allí donde la fuerza a combatir se posicionará: esto puede ir desde combatir contra la injusticia para con los empleados de la empresa donde trabajo hasta contra la fuerza de toda una sociedad que acuerda inconscientemente un error que habrá que desarticular (otra vez Foucault y Crowley).

Sea como sea, el nativo no dejará de sentir que debe conquistar la fuerza, y si es fiel a esa sensación será capaz de sortear el riesgo a enquistarse. Y allí Ishtar decide bajar a los infiernos, a enfrentar sus miedos más profundos y arraigados al vacío que implica la real conquista de Lo Otro, de lo ausente. Luego de este viaje emprendido con Voluntad, acaba La Batalla, porque entiende cuál es la razón de la misma:

Mantener a la creación en movimiento, en una danza de energías que juegan constantes a definirse en formas, voluntades, acciones, identidades, personas. Que la finalidad de la dualidad es la comprensión, el juego, el movimiento de la razón misma del hombre. Esto, en una psicología joven implica el dolor de entender y ver a la realidad como una ilusión, de saber que no hay nada verdadero detrás del juego de las apariencias, las explicaciones y lo estéticamente definido, que todo en la vida es un “para sí” y que no existen los “en sí”. Semejante demanda interna puede ser seria. Pero en una persona que ha develado el mecanismo con todo su ser implica el desafío de liberarse del movimiento de las formas, salirse del juego, para poder por fin dejar de ser las fichas para ser quién observa y, tal vez, dirige los movimientos en el tablero.

-© 2009- rafael barrio.

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