Diálogo con Venus en Sagitario
04 agosto 2009Laura (http://cadenasdepalabras.blogspot.com):
Bueno, ahora sí puedo comentar tu trabajo sobre Venus en Sagitario porque anoche hice los deberes y lo leí con tranquilidad y paciencia.
1. Siempre me fascinó advertir cómo el lenguaje configura una manera de ver el mundo y de concebirse en ese mundo.
Las dos civilizaciones que conformaron el apogeo del mundo occidental, griegos y romanos, utilizaban lenguas de declinación, construcciones en las cuales la palabra lleva la marca de la función (gramatical).
La Revolución Industrial surgió en Inglaterra, allí donde el sistema verbal es económico, ordenado y una orden no deja lugar a dudas porque es corta, directa, contundente. Además, podríamos incluir la adhesión al protestantismo, que introdujo una práctica religiosa despojada de la retórica de la culpa por tener dinero.
El Romanticismo nació del alemán, cuyas palabras pueden unirse para formar un único término largo y moroso.
El Quijote y Madame Bovary sólo podrían haber sido escritos en nuestras lenguas latinas cuya subordinación es la que habilita esos relatos musicales de párrafos largos que nos guían por los intrincados laberintos de la historia.
Las cartas comerciales en inglés tienen apenas dos párrafos de no más de tres líneas cada uno. Para expresar lo mismo en español se requiere casi una carilla.
¿Sigo? No, mejor paso a la fonología.
Un fonema es un sonido que se define por la descripción de sus características articulatorias: cómo pongo la boca para emitirlo, dónde apoyo la lengua y si utilizo o no las cuerdas vocales.
Sin embargo, la verdadera definición de un sonido llega cuando descubrimos lo que NO es. Ejemplo: M, B y P comparten el punto de articulación: son bilabiales (articulan en la boca) y el modo de articulación oclusiva (parten de los labios cerrados). La diferencia es el uso del aparato fonatorio: una es nasal, la otra es sonora y la última, sorda. Entonces, si no fuese porque existen P y M, nos enfrentaríamos a la imposibilidad de definir B. Dicho de otra manera, B es B porque no es ni P ni M.
Los humanos nacemos con todas las posibilidades de articulación. El uso de nuestra lengua atrofia o hace desaparecer aquellas articulaciones que no utilizamos.
Lo Otro, lo Exterior, se descarta y muere durante la infancia durante la cual se consolida el uso de nuestra lengua materna.
¿Se entiende que lo que te estoy contando es lo que vos escribiste puesto en acto?
Por cierto, siempre me fue fácil sumar (recordar) nuevas articulaciones y, en consecuencia, aprender idiomas. También dediqué muchas horas a pensar obsesivamente en estas cosas para entender lo Otro más allá de poder poner mi mundo en palabras ajenas.
2. En cuanto a la pareja y su importancia "desmedida", para mí es claro que la pareja es una construcción entre el otro y yo pero no es ni el otro ni yo. Es otra cosa. También es claro que puedo "emparejarme" con un otro (un masculino, diría el oficial de policía) o con otra cosa... la literatura, el trabajo, los hijos... y nada está por encima de nada ni por debajo ni a un costado.
Y puedo "emparejarme" un rato para luego salir de ahí yo misma, sin rastros de aquello que se construyó por asociación. Y también puedo decirte que el otro es intercambiable en el sentido en que no hay "uno para el otro" sino momentos de fusión y ajenidad.
3. De la mujer intérprete ininterpretable. Aquella que fui da fe. Hoy te diría que las relaciones amorosas duran mientras duran los descubrimientos (aquello que necesita interpretación).
El otro día me quedé pensando, después de escribirte sobre cierta incipiente necesidad de una pareja y, mientras estaba acostándome, la frase cayó tan perfecta y redonda que hasta la dije en voz alta para poder escucharla: ¡Ah... claro, pero lo que yo quería decir no es que quiero enamorarme sino que quiero que alguien se enamore de mí!". Y, agregaría ahora, poder traducirle a esa persona su amor.
Y acá tengo que insistir con lo que te decía acerca de la pareja: el amor no es el otro sino lo que somos (diferente) cuando estamos juntos. Burdamente dicho: a uno no le gustan los ingredientes de la torta por separado sino lo que resulta de la mezcla. La harina no se enamora del azúcar ni el azúcar de los huevos.
Curiosamente, yo no estaba enamorada de mi marido (no lo estuve nunca, creo, de nadie) sino de lo que éramos juntos cuando "combinábamos" o "hacíamos juego" o "bailábamos a tempo". Y esta última frase no es casual dado que, desde donde yo lo veo, el amor es movimiento.
4. De la moral "plástica". Primero deberíamos definir el alcance de la palabra "moral", si es que hay moral y si es que tiene alcance.
En esta parte del texto parecería que nuestro ambiente más adecuado (el de los Venus en Sagitario) debería ser la vida palaciega. Allí donde, en susurros, se construye poder e influencia, allí donde la moral es de verdad plástica. Allí donde la etiqueta se concibe estricta sólo para que transgredirla resulte un desafío al ingenio.
5. De los manipuladores. Tan cierto es que el miedo condena al silencio que los he tenido a todos muy cerca: el mentiroso, el psicópata, el político (¿o serán todos uno, o serán todos lo mismo?), los maestros verdugos de la palabra. Hasta que fui descubriendo que si podía flexibilizar las reglas PARA los otros con apenas imperceptibles cambios de palabras en un relato (y eso modificaba la realidad), también podía hacerme cargo de modificarlas para mí, prescindiendo de los otros, y salir a la caza de historias que merecieran ser contadas.
Entonces me transformé en la aventurera que soy y me narré a mí misma mis aventuras y me decidí a vivir intensamente sólo para poder seguir narrándome y, una vez contada, la historia ya no es mía, el yo que narra ya no soy yo. Y vuelvo a estar limpia, tabula rasa, para una nueva escritura.
¡Maravilloso texto, Rafael!
Rafael:
Me gustó mucho tu devolución, si te parece podemos ir profundizando en un diálogo y luego, si estás de acuerdo, publicarlo en el blog.
Sigamos con los cinco puntos.
1. “Lo Otro, lo Exterior, se descarta y muere durante la infancia durante la cual se consolida el uso de nuestra lengua materna.” Laura.
Lo Otro del Venus en Sagitario es realmente un concepto complicado para explicar, aunque tremendamente sencillo una vez entendido. El zodíaco en sí mismo se va volviendo más complejo, cada signo va sintetizando elementos del signo anterior, y da un paso más en un proceso definido de 12 pasos, veamos cómo termina el artículo sobre Venus en Escorpio:
"Creo que en este Venus aparece la primera noción de completud, la cuál es frágil. Basta que en el universo se conforme un sistema autónomo para que aparezcan “fuerzas” exteriores a alterar su equilibrio, o a querer ser incluidas en este sistema que seduce por su autonomía. Si el sistema “abraza demasiado” lo ajeno corre el riesgo de perder su equilibrio, y si lo “niega demasiado” su autonomía corre el riesgo de convertirse en un mundo muy pequeño y reducido."
Venus en Sagitario es el siguiente paso de fortalecimiento de la autonomía, y ello lo realiza mediante una mecánica muy definida:
Con Venus en Sagitario se emprende el viaje hacia la conquista de lo Exterior, única forma de resignificar los valores heredados y de elevarnos sobre los mismos.
Las mismas fuerzas que alteran el equilibrio en Escorpio fortalecen la autonomía en Sagitario. ¿Qué son estas fuerzas en Sagitario, lo Exterior? Es un nivel distinto de la realidad. Reveamos esta parte:
Por eso es el Venus Buscador -de esa conexión-, es el Venus religioso en el sentido de re-ligar la parte Exterior pero inherente con la parte, también inherente, de lo familiar. Falta el elemento que le asegure esa conexión con el Exterior y así hacer efectiva la ampliación por medio del “re-ligar”.
Lo Exterior es la alteridad, lo ajeno, pero no individualizado sino globalizante. Mientras la alteridad suele representar un otro, lo no concebido dentro de un sistema, lo singular dentro de un mundo, aquí, en Sagitario, es directamente otro mundo con otras leyes, con otra percepción de las cosas. Es lo desconocido que por tal se hace inexpresable. La autonomía de Escorpio niega las fuerzas desconocidas, Sagitario las necesita incluir, las lleva consigo, pero no puede conectarlas con el sistema de lo familiar por sí mismo.
La conexión de ambos mundos de Lo Otro y lo Familiar es por medio del lenguaje, pero al mismo tiempo es el lenguaje mismo quien descarta y mata Lo Otro. La presencia del canal destruye el elemento que busca conectar ¿Paradójico no?
3. “De la mujer intérprete ininterpretable. Aquella que fui da fe. Hoy te diría que las relaciones amorosas duran mientras duran los descubrimientos (aquello que necesita interpretación).
Y acá tengo que insistir con lo que te decía acerca de la pareja: el amor no es el otro sino lo que somos (diferente) cuando estamos juntos. Burdamente dicho: a uno no le gustan los ingredientes de la torta por separado sino lo que resulta de la mezcla. La harina no se enamora del azúcar ni el azúcar de los huevos.” Laura.
Me shockea un poco esta parte, ya que es una confirmación contundente de lo que relata el texto sobre las mujeres, polarizadas en el lado Geminiano de Venus en Sagitario.
Laura:
“La conexión de ambos mundos de Lo Otro y lo Familiar es por medio del lenguaje, pero al mismo tiempo es el lenguaje mismo quien descarta y mata Lo Otro. La presencia del canal destruye el elemento que busca conectar ¿Paradójico no?”
No sé si lo destruye, más bien creo que lo desplaza del centro de la escena. Como dijo Marshall McLuhan: EL MEDIO ES EL MENSAJE.
La comunicación deja de ser una herramienta que liga a un emisor y un receptor para ser, también, protagonista, un actor más en la escena.
"El punto central en ambos casos, tanto en el hombre como en la mujer, es el puente que de algún modo no se cruza quedando el nativo de un lado y Lo Otro al otro lado. De ahí que la mujer se verá fatalmente atraída hacia lenguajes cada vez más simbólicos, u hombres cada vez más complicados (no necesariamente complejos) y difíciles de descifrar, en un caso o en el otro el camino va hacia sistemas descriptivos cada vez más alejados de aquellos que como sociedad todos usamos y compartimos. El Venus sagitariano es un Venus reformador de las relaciones, adelantado a las épocas, revolucionario en muchos sentidos.”
De mí en este párrafo puedo decirte que hay un doble movimiento en dos tiempos diferentes de mi vida.
En un principio fue la "honestidad brutal" que, muchas veces, el otro no estaba preparado para escuchar. Hoy, en cambio, hay una ponderación previa de lo que el otro podrá escuchar (aún sabiendo que media verdad equivale a la media mentira que omite), una bajada a su código particular para facilitar la comprensión y no dejarlo afuera y, por el otro lado, la conciencia del resto intraducible con el que me quedo, y la certeza de que hay un punto de fracaso en la traducción, ese puente que no será cruzado por la vía de la palabra.
“Ahora bien, hay hombres con un claro movimiento femenino de Venus, y mujeres que tienen un movimiento masculino. En estos hombres vemos un fuerte sistema de pensamiento con fines muy prácticos y pragmáticos. Su capacidad para manipular situaciones lo convierten en un improvisador de estrategias casi en el momento que las aplica. Son personas que entienden los lenguajes de los demás y saben como entender y hacerse entender.”
Pero claro. Yo puedo hablar para que un "tú" me entienda y puedo escuchar, en lo que dijo, lo que ese "tú" QUISO decir. Ahora bien, eso implica, en el fondo, una renuncia a la totalidad, a la completud de ser entendido porque es poner la comprensión en términos ajenos. En esta cuestión de que la misión es entender, siempre hay una renuncia personal en función del objetivo mayor. ¿Se entiende? (je)
Quitémosle las connotaciones arrogantes a lo que voy a escribir y tomémoslo como una descripción metafórica de la realidad: los dioses descienden del Olimpo y se mezclan con los mortales. Los mortales los escuchan y creen que los entienden pero en realidad no los entienden. Incluso tienen hijos en común (semidioses, titanes). La diferencia es que para los dioses no hay tragedia en el no ser comprendidos.
“El otro, o pareja en sus vidas tiende a formar un segundo plano, puesto que están demasiado ocupados en demasiadas cosas al mismo tiempo. Gurdjieff sería un excelente ejemplo de esta última descripción. Vale advertir que este hombre ha hecho un profundo trabajo de ruptura de moldes mentales estructurados, y ha desarrollado su inteligencia (capacidad de adaptación a lo nuevo) con mucho esfuerzo. La mujeres no son muy diferentes a los varones en este sentido, suelen ver la vida como un juego con su tablero y sus fichas, son más tácticas y menos improvisadas que los hombres, poseen una filosofía moral que es hiper plástica y avanzada para la época.”
Yo no diría que estamos ocupados en demasiadas cosas al mismo tiempo o que estoy ocupada en demasiadas cosas al mismo tiempo. Más bien, en mi caso al menos, el recorrido tuvo que ver con una suerte de doble vida. Una vida del "entender/traducir" y otra vida clandestina del no resignar el crecimiento personal, restándole energía a cualquier construcción de pareja, por ejemplo. Una batalla incesante entre la fuerza entrópica que empuja hacia la pareja –que percibe al traductor como imprescindible– y la necesidad de escapar a esa inercia de la dependencia.
Esto, que suele ser leído por el afuera como egoísmo, visto desde el adentro es una necesidad impostergable de sobrevivencia: renunciar al crecimiento personal es, literalmente, morir.
Por lo general, la gente concibe la pareja como una entrega total. A mí me parece, y lo he experimentado, que esa entrega total es una peligrosa forma de alienación que conduce a situaciones de riesgo de vida. Desde afuera –nuevamente– esto se percibe como un constante movimiento de fuga.
En este punto te diría que así como siempre hay un resto intraducible, siempre hay un resto de no-entrega.
Hay una diferencia abismal entre el "ser con el otro" que yo me planteo y el "ser en el otro" que la mayoría de los formatos exige.
En lo que hace a la estrategia, por supuesto que es así, pero no en función de un triunfo final, un jaque mate, sino en relación con una manera de ver la vida. Es como si la generalidad de las personas vieran su casillero y los dos o tres adyacentes y yo, en cambio, tuviese acceso a una panorámica del tablero completo y supiese, entonces, de qué manera piezas lejanas pueden afectar la dinámica y la estabilidad de las cercanas que no advierten estas variables.
Visión es anticipación. A esto me refería cuando, varias veces, te mencioné la "visión macro".
“Tanto el hombre como la mujer con movimientos invertidos de Venus en Sagitario, tienen el desafío de superar el miedo a no ser comprendidos, y muy en el fondo una negación de sus cualidades mentales para manipular situaciones que los lleva a quedarse un poco anulados. El conocimiento que poseen ambos sobre el lenguaje y los modos en que puede ser usado es tan profundo que saben más que nadie eso que decía Pessoa: “/no hay nada real en la vida que no sea por el hecho de que ha sido bien descripto/”. Es interesante destacar que Pessoa tenía un claro movimiento femenino de Venus en Géminis.”
Jajajaaj.., no es que yo tenga miedo a no ser comprendida, TENGO LA CERTEZA DE QUE NO SERE COMPRENDIDA. En este sentido, de todas maneras, suelo escapar al "el mundo no está preparado para mí" de ciertos poetas románticos. Aunque la tentación es grande, la tarea es conciliar, intentar de todas las maneras posibles no alejarme del mundo, no frustrarme si buena parte de los que me rodean queda en la superficie y tampoco creerme mil porque "estoy tan por encima de los parámetros".
Sí hay algo que es cierto: veo matices donde otros ven plenos, advierto texturas donde otros se conforman con el plano. El desafío (la obsesión) es la precisión. La respuesta a esa obsesión es una reescritura de lo que el otro ha dicho y su respuesta sorprendida: "¡Pero es lo mismo!". Hasta que me rindo y dejo de intentar explicarte cuál es la diferencia.
O bien, alguien advierte la diferencia sutil pero no puede explicar qué es lo que ha cambiado.
“El punto que se destaca del eje de Venus Géminis-Sagitario, pero que se da sin duda mucho más en Sagitario, es la dificultad para liberar ese conocimiento que tiene pero reprime: *la realidad es discursiva, y por ende responde a la habilidad de los discursos*. Este hecho puede asustar al nativo volviéndolo introvertido en el uso de su lenguaje para afectar su realidad. Cuanto más miedo tenga Venus en Sagitario ante la plasticidad de la realidad frente al discurso, más figuras extremadamente manipuladoras habrá a su alrededor, tanto aquellas que hacen un uso constructivo o destructivo de esta capacidad. Tanto desde el mentiroso hasta el psicópata, como desde el político hasta aquel que es capaz de modificar los esquemas internos de una persona para que tenga una vida más sana y rica.”
La realidad es discursiva. A veces me pregunto si existiría el mundo en la ausencia de palabra o si la ausencia de palabra se llevaría consigo al mundo.
La palabra construye mundo.
Cuando uno describe su entorno, construye su estado de ánimo. Fijate que no estoy diciendo que la descripción del entorno es reflejo del estado de ánimo sino al revés. Y esto no tiene que ver con técnicas superficiales/mecánicas tipo "El Secreto" sino con una maestría poco frecuente en el uso de la palabra.
En mi caso, yo no la pienso cuando la uso. Sólo fluye, transformando lo que me rodea y transformándome a mí. Tal vez por eso ha sido tan importante en mi caso el psicoanálisis no como dogma sino como el espacio de libertad en el cual ESCUCHARME construir mundo para cambiarlo.
Yo sueño con cambiar el mundo externo como he cambiado el mío. Transformando el dolor en belleza. Dándole un sentido y un destino al sufrimiento.
*la realidad es discursiva, y por ende responde a la habilidad de los discursos*.
Y, podría agregar, llegado un punto, COMPRENDE LA RESPONSABILIDAD POR LOS DISCURSOS.
“Haya o no Interprete, sea el nativo o no Interprete de sí mismo y de los demás, siempre habrán tres en este movimiento: La intuición (visión) – El Interprete – Lo Exterior. Es al último donde apunta la flecha de Venus en Sagitario una vez que El Ojo (intuición) y la Voz (intérprete) se han fundido alquímicamente. Hacia allí irá, desde la tierra hacia Las Afueras cargando consigo un extremo de una cuerda que será como un mapa para los que dejarán atrás, aquí en la tierra, cerca del otro extremo."
Yo siempre le decía a mi ex marido (y él nunca lo pudo entender) que para mí el matrimonio (no él sino el matrimonio) era un lugar al cual volver, el punto de referencia. Pero yo necesitaba irme, volar, viajar, descubrir, sabiendo que estaba atada al matrimonio por una cuerda finísima, larguísima, pero infinitamente resistente.
Durante mucho tiempo, mi temor inexpresable fue que, perdido ese punto de referencia, yo fuese como un barco sin timón. De hecho, en los cinco años que siguieron al divorcio, casi te diría que así fue y por eso, entre otras cosas, tuve la relación que tuve con un tipo violento.
Yo puedo entender que dentro de la concepción fuertemente estructurada de mi ex marido esta modalidad se tornara inaceptable. De verdad lo entiendo. Pero también entiendo que no podía quedarme ahí. No podía pactar con su demanda.
1 comentarios:
- Alexis Vidal dijo...
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una vez me dijeron: "las personas que tienen el aspecto astrológico y las personas que estudian éste arte son las mejores para explicarlo (Rafael Barrio)".
cuando leí por primera vez el post de Venus en sagitario me pareció espectacular... dije... que bueno poner en palabras tanto material que da vueltas por la cabeza de uno; sobre todo con este aspecto que tiene características que parecen a simple vista ANTISOCIALES... y ANTISONANTES... y bueno... ahora que leo la devolución a tantas cosas que me afirmaban... estoy de cama. EXCELENTE POST... muchas gracias zinia. - 4 de agosto de 2009 20:11
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