19 julio 2009

Venus en Sagitario, o el viaje hacia el exterior

Bajar a los infiernos y encontrarnos con que el verdadero Otro es un Puente hacia el Exterior.

Con fines didácticos vamos a introducir un concepto: lo Exterior, entendido como un lenguaje, lógica o estado de consciencia que es ajeno a todo lo connotado como familiar, y que al mismo tiempo nos permite ampliar nuestra interioridad, e incluso redefinirla. Con Venus en Sagitario se emprende el viaje hacia la conquista de lo Exterior, única forma de resignificar los valores heredados y de elevarnos sobre los mismos.

La parte desprendida en este Venus no es el Exterior (éste se percibe, se intuye, se sabe que está allí) sino una articulación (Géminis), el medio que permite conectar los mundos de lo familiar y de lo Exterior logrando así introducir cambios en la estructura cultural heredada.

Lo Otro (que llamamos en este caso Exterior) no es la parte desprendida como en todos los anteriores Venus. Lo Otro en Venus en Sagitario está en sí mismo, su trabajo por lo tanto no es conquistarlo sino conectarlo con la estructura de lo familiar. El elemento faltante es, como siempre, el punto especular de Venus en Sagitario, es decir: Géminis. Hablamos aquí de la articulación, el elemento que permita catapultar la consciencia al plano de Lo Otro, que en este caso es un nivel distinto de la realidad. Por eso es el Venus Buscador -de esa conexión-, es el Venus religioso en el sentido de re-ligar la parte Exterior pero inherente con la parte, también inherente, de lo familiar. Falta el elemento que le asegure esa conexión con el Exterior y así hacer efectiva la ampliación por medio del “re-ligar”.

Como venimos diciendo en los artículos anteriores de Venus, el punto opuesto (que llamamos punto especular) cobra especial importancia cuando se trata de este planeta. Es en el p.e. Donde comienza el viaje de Venus y donde encontraremos los desafíos del mismo. En él hallamos una descripción exacta de la atracción positiva, empática y, a veces fatal, hacia el otro, lo otro deseado, o el amante. Es decir, describe más y mejor lo que nos atrae o nuestra elección primaria de pareja.

Empecemos entonces por describir Géminis en relación a Venus en Sagitario. Géminis es la palabra que hace mundo, que lo fija en una consideración estable de las cosas y los pareceres. La palabra en este sentido es trascendente, ya que rige sobre la percepción del mundo, y por ende dictamina las reglas y límites de la realidad psíquica en la que vivimos y compartimos con los demás. La palabra no sólo es lejana, sino también ajena, no es familiar y sin embargo rige sobre nuestra realidad. Venus en Sagitario queda maravillado ante este patrón que configura la realidad, esto representa la posibilidad de una apertura, una fisura en la realidad. Es la descripción y no las cosas en sí mismas que hacen la realidad que vivimos. Venus en Sagitario es sensible a los lenguajes que no son los suyos, donde el decir describe aspectos inusitados para su consciencia de las cosas. Esto no quiere decir que guste de aprender idiomas, sino más bien de filosofías que describan el mundo de una forma muy diferente a como lo habitan ellos mismos. Géminis tiene una enorme capacidad para generar lenguajes que hacen un mundo, y fascinado Venus en Sagitario va detrás de esa herramienta que le asegure su ida al la conquista de Lo Otro, de lo Exterior.

Géminis le garantiza a Sagitario una forma de salirse de la realidad en la que se ve inmerso cotidianamente, le propone coyunturas que le permite salir disparado hacia nuevos planos y niveles de percepción. Respecto al otro es útil inferir que en el eje Géminis-Sagitario lo otro no suele encarnar en la pareja con la potencia de los demás emplazamientos de Venus. Es por ello que las personas con Venus en Géminis o Venus en Sagitario no entienden en general la importancia “desmedida” que otros dan a la pareja, para ellos naturalmente hay muchas otras cosas igual o más importantes. Géminis cuando encarna así y todo en el otro (pareja) le viene a traer aire a Venus en Sagitario, representa la posibilidad de llevar al plano de la vida y lo concreto las ideas que tiene el nativo sobre una relación, traduce sus intensiones en palabras y actos que reflejan un entendimiento entrambos que le permite al nativo poder demostrar concretamente sus intuiciones. Venus en Sagitario tiene muchísimas intuiciones de cómo son las cosas, pero en principio tienden a necesitar de un lenguaje que les permita “bajar” esas intuiciones a lo cotidiano y comprensible. Es por esto que aquí el lugar de Géminis puede ser ocupado por varias personas, y no sólo por la pareja. Es la necesidad de tener un interprete y no quién le diga como son las cosas, un intérprete capaz de reflejarle sus intuiciones y de esa manera el nativo podrá modificarlas casi al instante en nuevas intuiciones, cada vez más sintéticas y aplicables al plano terrenal. Esto incluye todas las variantes basadas en una profunda y no admitida necesidad narcisista de ser comprendido. Este sería el movimiento masculino de Venus en Sagitario, más propio en los varones. La fantasía más fuerte aquí es encontrar aquella mujer que le haga al nativo efectivo un modus vivendi que no termina de concretarse en su vida. Hay que entender que el otro al que se verá atraído es un interprete muy afín a lo concreto, es por eso que generalmente estos varones se encuentran reiteradamente con mujeres excesivamente materialistas, capaces de priorizar la estructura concreta de la pareja sobre el deseo. El vuelo de Venus en Sagitario es ahogado rápidamente, y es frustrada la posibilidad que había percibido de ser “interpretado”. Irá de una mujer a otra hasta encontrar la “adecuada”, su fidelidad no es hacia el otro sino hacia ello que no puede interpretar y para ello sí necesita a el otro para la tarea. Burdamente en astrología todo esto es interpretado como prejuicios que posee el hombre Venus en Sagitario para con la pareja, pero es mucho más que prejuicios, se trata de conectar. Es más adecuado pensar a este varón como quién ve en la pareja alguien que le permita entenderse y no como quien sea sumiso a sus prejuicios y a la vez los haga efectivos. No se si alcanzan a ver la sutil diferencia de aproximación.

La mujer por otro lado empieza su recorrido polarizada en Géminis, encarnando ella misma “el interprete” al cual se ve atraído el varón con este mismo emplazamiento. Son las “mujeres interpretes”, capaces de entender los discursos de lo otro y llevarlos a un plano accesible. Esto va desde la Maestra que sabe interpretar las necesidades de sus alumnos infantes, así como encontrar los mejores métodos para lograr el aprendizaje de los niños, hasta la escritora capaz de “traducir” algo que “se ha escapado” de la mirada común sobre los eventos cuyos libros hablarán. Así como al movimiento masculino le hace falta el interprete, al movimiento femenino le hace falta aquello a interpretar, y hacia allí se orientará su búsqueda hacia el Exterior. Aquí las cosas se hacen un poco más interesantes todavía, porque el acto de interpretar abre mundo, pone en contacto con las “articulaciones que conectan”. La mujer tiene, como el varón, una intuición de cómo son las cosas de “esa otra realidad interior” pero no encarna en lo interpretado sino que surge del acto de interpretar. Es en esa dinámica donde aparecen las conexiones con el Exterior. Vean que interesante que es este Venus, pues si profundizamos en su dinámica nos damos cuenta que Lo Otro surge de la relación interpretador – interpretado, el amado/a es el producto de una relación y no el otro. Es por eso que las mujeres con Venus en Sagitario necesitan de un vínculo que les inspire, les active el pensamiento, el descubrimiento, le obligue a pensar de otros modos. Siempre nos llama la atención esa gente que nos hace pensar diferente, que hace que nuestra mente recorra caminos nuevos sobre sus paisajes conocidos. En el caso de la mujer con Venus en Sagitario este será el principal factor que le atraerá de su amante.

El punto central en ambos casos, tanto en el hombre como en la mujer, es el puente que de algún modo no se cruza quedando el nativo de un lado y Lo Otro al otro lado. De ahí que la mujer se verá fatalmente atraída hacia lenguajes cada vez más simbólicos, u hombres cada vez más complicados (no necesariamente complejos) y difíciles de descifrar, en un caso o en el otro el camino va hacia sistemas descriptivos cada vez más alejados de aquellos que como sociedad todos usamos y compartimos. El Venus sagitariano es un Venus reformador de las relaciones, adelantado a las épocas, revolucionario en muchos sentidos.

Ahora bien, hay hombres con un claro movimiento femenino de Venus, y mujeres que tienen un movimiento masculino. En estos hombres vemos un fuerte sistema de pensamiento con fines muy prácticos y pragmáticos. Su capacidad para manipular situaciones lo convierten en un improvisador de estrategias casi en el momento que las aplica. Son personas que entienden los lenguajes de los demás y saben como entender y hacerse entender. El otro, o pareja en sus vidas tiende a formar un segundo plano, puesto que están demasiado ocupados en demasiadas cosas al mismo tiempo. Gurdjieff sería un excelente ejemplo de esta última descripción. Vale advertir que este hombre ha hecho un profundo trabajo de ruptura de moldes mentales estructurados, y ha desarrollado su inteligencia (capacidad de adaptación a lo nuevo) con mucho esfuerzo. La mujeres no son muy diferentes a los varones en este sentido, suelen ver la vida como un juego con su tablero y sus fichas, son más tácticas y menos improvisadas que los hombres, poseen una filosofía moral que es hiper plástica y avanzada para la época. Tanto el hombre como la mujer con movimientos invertidos de Venus en Sagitario, tienen el desafío de superar el miedo a no ser comprendidos, y muy en el fondo una negación de sus cualidades mentales para manipular situaciones que los lleva a quedarse un poco anulados. El conocimiento que poseen ambos sobre el lenguaje y los modos en que puede ser usado es tan profundo que saben más que nadie eso que decía Pessoa: “no hay nada real en la vida que no sea por el hecho de que ha sido bien descripto”. Es interesante destacar que Pessoa tenía un claro movimiento femenino de Venus en Géminis.

El punto que se destaca del eje de Venus Géminis-Sagitario, pero que se da sin duda mucho más en Sagitario, es la dificultad para liberar ese conocimiento que tiene pero reprime: la realidad es discursiva, y por ende responde a la habilidad de los discursos. Este hecho puede asustar al nativo volviéndolo introvertido en el uso de su lenguaje para afectar su realidad. Cuanto más miedo tenga Venus en Sagitario ante la plasticidad de la realidad frente al discurso, más figuras extremadamente manipuladoras habrá a su alrededor, tanto aquellas que hacen un uso constructivo o destructivo de esta capacidad. Tanto desde el mentiroso hasta el psicópata, como desde el político hasta aquel que es capaz de modificar los esquemas internos de una persona para que tenga una vida más sana y rica.

Haya o no Interprete, sea el nativo o no Interprete de sí mismo y de los demás, siempre habrán tres en este movimiento: La intuición (visión) – El Interprete – Lo Exterior. Es al último donde apunta la flecha de Venus en Sagitario una vez que El Ojo (intuición) y la Voz (intérprete) se han fundido alquímicamente. Hacia allí irá, desde la tierra hacia Las Afueras cargando consigo un extremo de una cuerda que será como un mapa para los que dejarán atrás, aquí en la tierra, cerca del otro extremo.

De «El Libro Azul».

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