Piscis, o el camino del ocultista
27 diciembre 2008Utilizando el mapa trazado por Oskar Adler en su libro (La astrología como ciencia oculta) voy a recorrer el camino de evolución en Piscis como anteriormente con otros signos (Escorpio y Acuario), siendo la apoyatura de mis ideas y percepciones del signo en cuestión. Espero que disfruten de este recorrido tanto como yo.
Representar a Piscis como una antena capaz de comunicar a los sentidos las influencias más mínimas de la realidad no parece errado, todos estamos de acuerdo sobre esto.
Vale advertir que los sentidos aquí no son los del cuerpo sino los de la psique. Y las influencias que recibe son atribuibles no a la realidad tangible sino a la “psíquica”.
Aplicado al hombre, éste será sensible a toda vibración del mundo circundante y de él mismo, o de los muchos “él” que extrañamente (por lo menos para el tipo más sensitivo) hacen una individualidad.
Cuando se describe el tercer signo de agua los discursos giran alrededor de su característica principal: La ausencia de bordes protectores entré él y su medio. Receptivo a todos los impulsos pasionales que le lleguen, vividos en un estado donde no se diferencia claramente cuál proviene de él mismo, de su medio, del cosmos, o lo desconocido, nos hace pensar en cuán capacitado debe hallarse un individuo para recibir en sí, y combinar en sí, las corrientes psíquicas más contrarias. Restablecer de continuo tales combinaciones y conferirles una especie de centro de gravedad no es tarea que puede abarcar un único sujeto moral, pues tendría que ser tan amplio como para conciliar amor y odio, crueldad y piedad, esperanza y desesperación, maldad y bondad, etc.. El pensamiento taoísta, presuntuoso y orgulloso de la maravilla de los opuestos, es simplemente un recurso más en la psicología pisciana.
En semejante amplitud moral, que más bien sería una amoralidad, debería tener el individuo como condición previa una gran ductilidad para “las distintas obras que representa”.
El Hombre de Piscis es un actor de la vida, el “hombre de las mil caras”, quién emplea el arte de la representación y la cintura moral para adaptarse a cualquier medio. Si sumamos a esto una psiquis haciendo de lupa sobre todo tipo de mareas psíquicas, tenemos alguien con habilidades histriónicas insuperables que nos dará la impresión de un ser que se oculta tras su personaje, o simplemente un exagerado para detallar cualquier realidad psíquica o emocional.
La diferencia entre el Hombre de Piscis inferior y superior radica en el lugar que ocupa el “personaje”, o los diferentes “personajes”, en relación al individuo, al centro de toda la gama de “personajes”. El Hombre inferior no es consciente de esto y es llevado, arrastrado, en la vida por los diferentes personajes que inconscientemente forma para actuar en la vida. El hombre superior de piscis será quién tomará el control de todos estos personajes, fluirá a través de ellos, se permitirá usar la “máscara” de cada personaje, pero sin identificarse, sintiéndose “interiormente desplazado” de lo que esté representando, y pudiendo así tener una objetividad pasmosa para con su personaje como la crítica que suele el hombre inferior de piscis proyectar compulsivamente hacia su entorno.
Advirtamos la maravilla del aparato psíquico capaz de formar una estabilidad (identidad) teniendo como base lo dicho sobre Piscis hasta aquí. La identidad formada padecerá como invasiva la estructura sobre la cual se formó, a la manera de ordenes sugestivas de su mente profunda interviniendo y arrojándolo de aquí hacia allá, sintiéndose impotente ante ello. Como consecuencia el yo se sentirá víctima de impulsos que frustran sus seguridades una y otra vez, su moral, sus leyes, convicciones. Proyectando hacia las extremidades del sí mismo, es decir, los otros: se sentirá inevitablemente víctima indefensa del entorno, echando culpas por doquier a modo de intentar diferenciarse ante esta invasión que le representa el afuera, y que le es difícil demostrar en palabras sencillas. Otra de sus defensas provisorias serán sus aliados, a quien comprará con su simpatía y generosidad, “vínculos” que como ejército formará la muralla que lo protegerá del afuera brindándole una identidad que también ayude a diferenciarlo del afuera hostil, pero de la cual tarde o temprano se sentirá preso. Llegado a este punto, podemos hablar del Hombre de Piscis como quien se ha resignado a la lucha por la liberación de su prisión psíquica.
Dos direcciones, como las de los peces que simbolizan gráficamente al signo en cuestión: la que se dirige hacia abajo y la que va hacia arriba. Una profundiza la enfermedad del mártir y la otra la libertad. Y así podemos distinguir claramente los dos tipos fundamentales del Hombre de Piscis, el inferior: que se hunde más y más en su enfermedad, y el superior: que recorre triunfalmente el camino hacia la libertad. A diferencia de Oskar Adler voy a agregar un tercer tipo, que voy a llamar el Hombre de Piscis Transpersonal, pero eso lo dejo para el final. ... (artículo completo en pdf)
-© 2008- rafael barrio.
6 comentarios:
- Alexis Vidal dijo...
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IMPRESIONANTE!!!!!!!!!!!! muy bueno.
- 28 de diciembre de 2008 18:23
- Joaquin dijo...
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muy bueno gracias por agregar a piscis, enserio q se me hace complicado enterder este signo
- 2 de enero de 2009 01:00
- Joaquin dijo...
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gracias por publicar lo de piscis, me re sirve todo lo q pusiste ahora tengo q ponerme a leer mas y empezar a interiorizar todo, muchas gracias
- 2 de enero de 2009 01:01
- Laura dijo...
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Brillante descripcion y explicacion de este hermoso signo!
Realmente tienes el DON de trasmitir con muchisima claridad las ideas!!!
Un beso!!!
Lau. - 9 de enero de 2009 10:28
- Achernar dijo...
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Estupendo texto sobre Piscis. Soy Piscis con Asc. Piscis.
"...pues tendría que ser tan amplio como para conciliar amor y odio, crueldad y piedad, esperanza y desesperación, maldad y bondad, etc.. El pensamiento taoísta, presuntuoso y orgulloso de la maravilla de los opuestos, es simplemente un recurso más en la psicología pisciana."
Pues... creo que si se puede conciliar el amor y el odio. Puedo odiar y amar a la vez a una persona. Crueldad y piedad... interesante.
Al final todo está en nuestra mente, casi todo. Se puede erradicar un sentimiento, extirparlo de raíz.Todo es mental.
M ocurrió algo curioso hace poco tiempo. Amaba, creía amar a alguien. Viví de ese modo durante años, y de pronto un día percibo, como una especie de "iluminación", que ya no amaba, que nunca había amado. Lo vi tan claro que me sorprendí.
Se lo dije a la otra persona. No podía hacer otra cosa. Ya no amaba, no existía ningún sentimiento, se había ido, esfumado, desaparecido.
Ah, sí. Se le cortó la voz, se le quebró. Estaba almorzando en ese momento. Yo no lo sabía. Tenía que sufriera una indigestión, como mínimo. Hablamos por teléfono.
En fin, lo curioso, lo asombroso, es cómo me llegó esa claridad, esa sensación y perfecto conocimiento de que ya no amabas y que todo era una pantomima, algo que no podía continuar porque, desde el principio, era algo falso, irreal, ilusorio, fantasioso.
Lo amé, lo odie, lo amé y lo odié a la vez, luego tan solo lo amé, y finalmente todo se fué. Desperté de un sueño y vi la realidad, mi propia realidad: no amaba.
No le busco explicación. Me llegó ese momento de "iluminación" y vi todo claro.
¿La maravilla de los opuestos? No hay opuestos, en realidad.
Abrazos. Felicitaciones por el texto. Magnífico. - 2 de febrero de 2009 22:35
- Claudia Gentile dijo...
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Soy de piscis. Acabo de leer sobre mi luna en virgo.
Desde Carutti que no leo algo abstracto narrado con la claridad del que relata lo fáctico. El contenido? Si no lo entienden, pregúntenme que desde lo vivencial doy fe de que es así y aún más complicado pero eso creo que ni yo viviéndolo puedo ponerlo en palabras.
Nuevamente, mis respetos. Tenés el don de la claridad y la simpleza, que para explicar como lo hacés lo complejo, más que un don parece un milagro.
Enhorabuena.
Claudia Gentile
http://grafosintesis.blogspot.com/
grafosintesis@yahoo.com.ar - 6 de abril de 2009 18:28
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