Luna en Géminis, o cuando el centro está en todas partes
30 diciembre 2008El concepto de Centro, puede ser aplicado a muchas cosas. El lugar central tendrá la función de organizar el conjunto. Por ejemplo, en la Edad Media Dios era el centro a partir del cual se organizaba el estado. La autoridad de un astrólogo experimentado puede organizar diversas opiniones sobre el tema astrológico. El congreso de una nación, en democracia, es centro a partir del cual diversos proyectos de país se llevan o no a cabo, se organizan. La mente humana funciona en torno a centros y periferias todo el tiempo. Es importante lo ubicado en este espacio como lo dispuesto en la periferia a organizar. El Yo, como centro de la percepción, convierte a lo percibido en periferia a ser organizada. El tema interesante es ver cómo el yo es un punto vacío al que por ello le es posible invocar consciente o inconscientemente diferentes aspectos periféricos. Veamos un ejemplo clásico y práctico: en una habitación, el lugar donde me ubique se convertirá en el centro y lo demás será la periferia a organizar por el centro de la percepción, o sea mi cuerpo. Por lo tanto, dada esa posibilidad de movimiento, de hacer centro en cualquier parte, podemos decir en las palabras de Nietzsche: el centro está en todas partes.
Este conocimiento es inherente a la Luna en Géminis, incluso antes de su psicología tomar forma como identidad con rasgos claros. Todas las voces serán el centro que organizará la realidad. La manera más patente de ver este movimiento a nivel mental está descripta en otro post (Luna en Géminis y las Palabras), definamos aquí entonces la estructura emocional caracterizada en esta Luna. Y la pregunta será: ¿Cuál es el sentimiento principal, soberano, en cada emoción? La humanidad ya es bastante adulta para advertir toda emocionalidad como una multiplicidad de sentimientos que dan “moción” al sentir. Nunca un sólo sentimiento produce el movimiento requerido por la emoción para hacer, decir o buscar lo que sea, como mínimo es necesario que hayan dos. Por ello la manifestación más pasional del amor abunda en contradicciones que, aunque no creamos, vitaliza el conjunto. Naturalmente el centro de toda esta gama sentimental, o sentimiento soberano, será el amor.
Ahora bien, imaginemos a alguien capaz de hacer centro en cada uno de esos sentimientos englobados en una emoción determinada. Puede venirnos a la mente la imagen de alguien apto para pasar del amor al odio en segundos, pero más allá de eso indica la sabiduría de ver cada emoción como un cúmulo de sentimientos, sin dar a ninguno la soberanía sobre el conjunto. Una suerte de anarquía emocional, donde la voz de cada sentimiento se hace oír, con igualdad de opinión, sin empatía natural a las estructuras coactivas y discriminantes que intentan organizar la emoción bajo una forma básica, social, funcional, por defecto, como se diría en lenguaje informático.
Como fuerzas, los sentimientos remiten los unos a los otros, convergen, se entrecruzan, tienden a anularse entre sí. Aunque la cultura nos ofrece moldes emocionales que dirigen los gestos, y organizan los sentimientos implicados en una emoción. Nunca somos demasiado individuales en el sentir, de forma innegable somos “producidos” por la sociedad a la que pertenecemos, y esta nos dice muchas veces qué, cómo, y para qué sentir qué o cual cosa. Las lunas en aire en general marcan una tendencia rebelde hacia las estructuras establecidas del sentir. Me animaría incluso a decir que son las que proponen incesantemente nuevas formas para expresar sentimientos que suelen ser ocultados, negados, por el conjunto que conforma la sociedad en que cada uno vive. Por su parte, la Luna en Géminis, hace el trabajo de renovar los órdenes y moldes que organizan la emoción en general. Pero hasta darse cuenta de esto, debe padecer la crítica de lo establecido, la invectiva lanzada contra sus emociones cambiantes. Hasta con una respuesta efectiva ante este ataque se verá a sí mismo alienado del sentir común y corriente. Una posible respuesta sería: no es que la Luna en Géminis tenga emociones cambiantes, sino que las emociones representan un conjunto de sentimientos, y esta psiquis-emocional tiene la habilidad grandiosa de dar a todo sentimiento su turno para expresarse como centro de la emoción. Digo grandiosa, porque aquí no hay lugar para la represión, de hecho a este nativo se lo trata ayudándolo con sus discursos que siempre son claros, pero desordenados. De ahí que el post anterior brinde una clave para el abordaje de esta luna. Me animo a decir, a riesgo de ser criticado por esto, que la Luna en Géminis tiene la destreza para no reprimir sentimientos, ya que toda la gama de sentimientos que involucra cada emoción tiene su lugar en la consciencia, en el decir. Es común escuchar sobre esta luna: “tienen las emociones a flor de piel”, y es verdad, sólo que ahora sabemos por qué.
Espero haber sido claro hasta acá. Sigamos. Hay un tema relacionado al compromiso afectivo y la libertad. Patrice Guinard establece una bella y muy sintética descripción de Géminis que nosotros vamos a aplica a nuestro escrito, y dice así: No hay escapatoria, ni alternativa a la miseria del hombre sin Dios (o al hombre sin centro fijo externo que le haga de referencia). La libertad de escoger implica obligación de elegir, el compromiso.
Veamos lo paradójico de esta frase: La libertad de escoger implica obligación de elegir, el compromiso. La libertad termina donde comienza la decisión. Por lo tanto, es posible imaginar las dificultades a presentarse donde sea necesario tomar decisiones en el orden de lo afectivo, donde se establece una clara escisión entre permanecer abierto a muchas posibilidades y comprometerse a una. A partir de aquí se abren dos caminos, tendencias, en la Luna en Géminis que deberá con paciencia, experiencia, y vida ir coagulando. Esto representa, a mi juicio, la más grandiosa y última articulación en la psicología amorosa de Géminis. Veremos vidas que van de un serio compromiso afectivo con una igual de seria consciencia de las posibilidades descartadas, y veremos vidas con una fuerte apertura de posibilidades que no devienen en compromiso alguno, pero veremos muchas más pasando de una fase a la otra. El desafío aquí será coagular ambas fases, en una psicología capaz de generar formas integradoras de compromiso y libertad por medio de una habilidad única en descentrar, re-centrar, resignificar a cada momento multiplicando las posibilidades y así enriqueciendo enormemente cada vínculo afectivo.
Personajes con Luna en Géminis.
-© 2008- rafael barrio.
3 comentarios:
- Chaquito dijo...
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Hola Rafael. Acabo de descubrir, mediante el facebook, su página web y me he encontrado con su artículo sobre la luna en géminis (que es mi caso). Me ha sorprendido su forma de expresar y cómo tiene madurada la astrología. Comparto con ud. su mirada filosófica, como la comparto con Patrice Guinard (astrólogo poco conocido entre astrólogos). Además, hace ya unos años, también defendí la astrología en relación a la ciencia en http://foros.elpais.com/index.php?showtopic=4596
En todo caso, es un gran descubrimiento. Soy muy joven y siento que tengo mucho que aprender. Espero que con el tiempo vaya aprendiendo de ud. Reciba un cordial saludo.
Aleix - 2 de enero de 2009 19:33
- Rafael Barrio dijo...
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Hola Chaquito, gracias por comentar. Por lo que estuve viendo del foro, simplemente puedo decir: admirable tu tenacidad en semejante discusión.
Si deseas puedes buscarme en el facebook y agregarme a tu lista de amigos. - 2 de enero de 2009 20:42
- Gisel dijo...
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Rafael te felicito por la claridad con la que describiste la luna en geminis. Fue muy claro, y me senti muy identificada. Gisela.
- 6 de enero de 2009 16:15
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