El Inmemorioso - Capítulo 13

17 septiembre 2008

Capítulo XIII.

Determinado a aportarle significaciones a cada detalle observable desde mi ventana, con tesón demostrar a las distancias su incapacidad de otorgar originalidad al mundo, fui interrumpido por una silueta renovada, nueva, distinta, hermosa. Dirigía su paso hacia el ramo de jazmines ofrecido en el puesto de la esquina.

Quedé en silencio, y un amor adolescente poseyó el instante. Hasta aquél momento, y no más, amar era una postura interna ante las cosas.

Con simple juventud y caminar despreocupado Carmen revolucionó todas las construcciones que sostenían este cuerpo sin memoria. Previamente los predecesores del cambio aparecieron: vacío, dolor y el hueco que recordaba a mi pobreza su carencia. Quedó sólo un anhelo como intento compensador en la vasta nada: Conocerla.

Esta consistencia de la sensación, prepotente, trémula, llena de contenido y ansiosa de habitar un cuerpo para vivificarlo.

-© 2008- rafael barrio

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1 comentarios:

Rafael Barrio dijo...

Hasta acá no me gusta como está escrito El Inmemorioso. Así que no puedo resistirme a reescribirlo de una forma que considero "mejor expresada".