El Inmemorioso - Capítulo 10
10 septiembre 2008Capítulo X.
¿Qué sé yo de las mujeres? Mucho conozco de lo femenino, esa contradicción milenaria empeñada siempre en mostrarse. Pero poco tiene que ver lo femenino con las mujeres, aunque se crea de ellas amplias representantes. Pero el tema aquí es las mujeres. Cuanto más intento en describirlas, más me encuentro con el último dolor que vivió mi corazón. Todo estado sublime si no encierra dolor jamás ha sido verdaderamente sublime. El dolor de ver al alma volar mientras el cuerpo sabe que, como un viento avaro y pasajero, finalmente dejará de sentir el fuerte aire que lo aturdió por un segundo. Nada es eterno, pero el amor es tan corto y lo sublime tan fugaz.
Un recuerdo, por casualidad, viene ahora a mi mente. Ella sentada, me miraba asombrada; y yo, gran desperfecto de lo histórico, pequeño desaire de un recuerdo que nunca vino, con ojos perdidos, no pase la prueba y ella me dejó. No se si en verdad se enamoró de mí, no recuerdo si yo la amaba cuando fracasé en la última oportunidad que tuvo mi memoria de despertarse de su letargo. Ella no podía estar con Eugenio, el gran inmemorioso. Yo, juguete inanimado del destino, ella: lo mismo sin advertirlo. Y, sin embargo, pareciera uno poseer libre albedrío. Las grandes cosas no se eligen: sólo suceden, y muchas vidas me lo han demostrado.
Sí, carezco de memoria, ya lo saben. Pero les aseguro que mi falta trajo consigo excesiva realidad que cierto pequeño grupo de hombres percibe. Aquel que alguna vez se ha sumergido en profunda meditación a preguntarle a su sentir inmemorioso, creo, me entenderá.
-© 2008- rafael barrio.
1 comentarios:
- negrita dijo...
-
Rafa sin duda "uno de los mejores capítulos"
- 12 de septiembre de 2008 22:43
Publicar un comentario en la entrada