Mi Trabajo
09 junio 2008
Desde hace muchos años que estudio esoterismo y espiritualidad en su conjunto; su aplicación, sus teorías, sus -ismos y técnicas para mejorar la calidad de vida y restaurar el sentido de maravilla y el deseo de conocerse a sí mismo, llevo además ocho años aprendiendo de mis consultantes y alumnos; y definitivamente llego a la conclusión de que la espiritualidad es el camino para conocerse a sí mismo.
Creo que la espiritualidad lleva al silencio, pero no parte de él y tampoco acaba allí. Recuerdo que en mis primeras búsquedas aparecía bajo muchas formas una filosofía subyacente ¡Cuán cercano a lo religioso me sentía! Seguí indagando y las muchas formas sumaron una filosofía más, dos filosofías, y la oratoria fluía por mis venas ¡Cuán intelectual estaba de todo ello! No satisfecho, seguí el camino y se abrió el mundo con diversas filosofías subyacentes, lógicas, colores, variantes, fluía en mis venas voces de singularidad y diversidad ¡Cuán silencioso me encontré! Pero era un silencio vacío, una calma chicha que una vez hizo en mi exclamar:
“La realidad me es plástica, flexible, y sus leyes no son fijas, y sus lógicas (una vez descubiertas) se presentan cómo la geografía de un desierto asediado eternamente por el viento.
¡Cuántas palabras arrojadas al viento frente a espectros sin oídos, cuántos diálogos perdidos, cuánta necesidad ridícula de aceptar cuanto uno comprende sólo si otros también lo comprenden!
Después de tanto y tanto estudiar creyendo que algún día iba a tener algo que decir, hoy, por lo menos hoy llego a saber que no tengo nada que decir. Soy vacío del decir porque al final nada es posible de ser dicho. Las metas que nos proponemos para seguir el camino siempre son ficciones que como combustible nos hacen llegar a una meta, que como los pájaros y el viento, es indiferente a nuestra humanidad toda. La meta a la que he llegado, esta meta a la que he llegado, no me recibe ni con agasajos ni fiestas de egresados, tampoco abre nuevos caminos frente mío. A esta meta llego solo, sin nadie con quien compartirla y nadie hay tampoco lo suficientemente cerca para que escuche mis consejos sobre cómo llegar.”
Pero seguí indagando, más no buscando fuera, sino escuchando dentro y sobrevino la libertad. Y definí a la libertad como el camino de regreso de la espiritualidad, y entendí a esta última como un círculo.
Dejé de ver el mundo de dos y más colores como mi maestro “El Gato”, y empecé a ver colores y tonos nuevos en cada interacción, en cada movimiento, en cada objeto, en cada acción. Y del mundo dije: ¡ay de ti lienzo de todas las posibilidades! Y de mi vida personal dije: ¡ay, que curiosa disposición en el tablero de esta partida! Es así que filosofías, prácticas, técnicas, teorías, libros y arte, bailan alrededor del bailarín cuyo único apoyo es recordar que siempre ha querido jugar el juego de la vida.
Creo que de esto se trata el desenvolvimiento espiritual: de conocer el tablero, las fichas, las movidas posibles, asombrándose siempre de cada movimiento y de cada elemento que interfiere en el juego, y sabiendo que uno no es las fichas, las movidas, ni el tablero, sino el placer mismo de jugar, el deleite de vivir y la aceptación y el decir sí a vivir una vida plena en todos sus sentidos.
Espiritualidad es coherencia, realidad, la comprensión que vitaliza al conocimiento, es estar con los pies bien apoyados en la tierra, es intuición, es objetividad, es aceptación de lo diverso, es unidad interna, es humildad, es el despertar de la mente, es veracidad, es ver los puentes que conectan las condiciones externas con los propios pensamientos, y el trabajo sobre todo esto es espiritualidad.
Sólo hay un tipo de Maestros que pueden ayudarnos a emprender éste camino: aquellos que ponen en condiciones de aprender y no quienes enseñan.
Por mi parte he tenido la suerte de haber tenido maravillosos maestros que me han enseñado a convertirme a mi mismo en discípulo.
fuente de imagen: fotógrafo mariano castro.
-© 2008- rafael barrio.
1 comentarios:
- Marta Elena dijo...
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Muy hermoso este párrafo: Espiritualidad es coherencia, realidad, la comprensión que vitaliza al conocimiento, es estar con los pies bien apoyados en la tierra, es intuición, es objetividad, es aceptación de lo diverso, es unidad interna, es humildad, es el despertar de la mente, es veracidad, es ver los puentes que conectan las condiciones externas con los propios pensamientos, y el trabajo sobre todo esto es espiritualidad.
La verdad que estoy encantada con su blog... que sorpresa! - 23 de noviembre de 2008 00:21
