Luna en Escorpio, o distancia y urgencia del deseo
12 noviembre 2007Extracto. El estudio completo de esta luna queda reservado para quienes realizan el curso de astrología por correspondencia.
Luna engorrosa, incómoda, enardece en el astrólogo cierto pudor al hablar de ella frente a los ojos atentos, distantes y a la vez llenos de pasión del poseedor de dicho emplazamiento de la luna.
Se abren como una flor los misterios de Escorpio cuando vencemos el fastidioso tabú y metemos mano sagaz en las profundidades de lo que no es claro pero confuso.
Hablemos del deseo: los análisis clásicos del mismo lo relacionan con la carencia.
Desde Platón a Freud deseo siempre ha sido un sinónimo de carencia. Desear es anhelar la falta que dejó lo que ya no está. Desear es la nostalgia de lo que fue, y el enojo por lo que ya no es.
Siempre se desea algo, o bien el deseo toma la forma de algo... o de alguien.
La Luna en Escorpio tiene un gran conocimiento sobre la mecánica del deseo, y el conocimiento a veces duele. Sabe... desde lo profundo de su niñez que completud, luego falta, luego deseo, luego pérdida y nostalgia y enojo es un círculo insoluble, eterno y fatal. El acto de “querer”, de desear, pone en marcha algo que sólo la huída puede detener, el corte definitivo, el cierre, desgarrar lo que se pegó a la piel y dejarlo sin mirar atrás.
Pero no se puede vivir sin desear, y la rebelión de la huída tiene límites que no podemos pasar. O tal vez se pueda construir una filosofía de rasgos zen, del vivir no de-lo-que-persigo sino de-lo-que-me-es-dado. “Yo no te lo he pedido, tú me lo has dado. Pues yo estoy libre de las cadenas del deseo y nada necesito.”
En Escorpio aparece el tema de la sexualidad, el lugar donde los cuerpos se funden, los deseos se pierden, se transfieren, se sacian en la apoteosis del orgasmo, para desaparecer al ego y flotar sobre identidades que se olvidan de sí mismas por un instante efímero. No son los cuerpos, como en Tauro, sino el peculiar vínculo entre las almas a través del sexo donde Escorpio pone el foco, e incluso la sexualidad que va más allá del lecho es tema en Escorpio.
La fusión de deseos que se pierden, que se trascienden, es en otro nivel la confusión de mis deseos y los tuyos, o bien la interpretación de tus deseos por los míos, y de los míos por los tuyos. El deseo siempre es dualista, dos personas, dos animales, una persona y una cosa, y también compartido: no soy yo que deseo comprarme un I-pod, también él desea que yo lo compre.
Yo deseo algo que también desea ser deseado. Si una de las partes no responde, es anulado el deseo, pero ¿cómo puede una de las dos partes no responder? Si alguien me desea implica que yo deseo ser deseado, y si yo deseo algo implica que ese algo desea ser deseado por mí.
En nuestra inevitable constitución separatista, que asigna al Yo como propietario de sus acciones: ¿cómo cuaja este conocimiento? Quien desea debe ser el propietario del deseo, el responsable del acto de desear. Y el otro, objetivo del deseo, propietario del deseo de ser deseado, responsable por ser deseado.
Y aquí se abren dos caminos inevitables, dependiendo de la posición que tome la Luna en Escorpio: no desear o desear. En cualquiera de los dos casos alguien o algo del entorno encarnará el otro camino. Porque no-desear y desear son la misma cosa. Negar y afirmar algo es siempre en torno a ese algo que por la negativa o la positiva cobra excesiva importancia.
No desear: Soy consciente del sufrimiento que deviene del deseo, y su consecuente apego y posesividad pero sin liberarme del deseo, pues tengo gran conocimiento y percibo cada articulación del mismo en cada relación de lo humano. Así, desarrollo un enorme magnetismo, como el I-pod de más arriba que desea que lo desee sin apegarse a mi como yo a él. Vendrán ofertas, dádivas, regalos, apegos y demandas, no podré decirles que no porque así como yo elijo no desear libremente, el otro es libre de elegir desear con libertad.
Desear: Deseo, deseo, pierdo, siento nostalgia y enojo. Demando y demando, el otro no puede rechazarme porque también es responsable de que yo lo desee, me seduce y no me corresponde. Está jugando conmigo. Exploto en ira cuando algo no me es satisfecho.
En el segundo caso la pérdida no se soporta, en el primero la ausencia de magnetismo me llevará por necesidad a lo segundo.
¿Y qué pasa con el dar?
No existe el concepto del dar antes que el de desear, tampoco existe el concepto de recibir antes del de desear. (cosa que en Sagitario, próximo signo, cambiará sustancialmente)
No hay dar por dar, no hay recibir por recibir. Siempre hay un deseo detrás, siempre hay una falta a llenar en toda acción deseante. El deseo siempre está antes: uno no da deseo, más bien uno desea dar. Pero estas cosas no se dicen, no se explicitan, incomodan como el tabú, son confusas pero clarísimas y de muy constante presencia en la percepción de la Luna en Escorpio.
Yo lo veo pero no lo puedo decir, por lo tanto debo estar atento, no puedo sacarme las dudas, debo estar alerta... Y la sospecha será el rasgo característico de esta Luna.
Siempre hay un deseo detrás de todo, si me desean algo quieren de mi. Y si yo deseo, el otro sabrá que yo quiero algo de él. Debo camuflarme, debo subvertir la forma externa del deseo, tal vez deba dar algo para obtener eso que quiero pero no puedo decir.
El viaje de la Luna en Escorpio por el intrincado camino del deseo y lo humano es largo, difícil, y hasta por momentos doloroso, pero la sabiduría ganada en el transcurso no tiene precio.
Personajes con Luna en Escorpio.
-© 2007- rafael barrio
3 comentarios:
- Licuc dijo...
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Llegué a esta página la semana pasada buscando algún tránsito interesante en los últimós días de octubre, algo encontré que me gustó y por eso la enlacé desde mi bitácora, además se la recomendé a un amigo.
- 14 de noviembre de 2007 20:40
- Juan Carlos dijo...
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Muy buena la descripción que haces, es una forma de representar lo caoticas que son las emociones. Me ha llegado al corazón tu descripción de escorpio. Gracias
- 29 de abril de 2009 22:58
- Rafael Barrio dijo...
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Carlos, eso es muy halagador. Sinceramente te lo agradezco. Pues es la meta de todo astrólogo de esta línea que sigo lograr llegar al corazón. Gracias por hacerme saber tu experiencia con el texto.
- 22 de mayo de 2009 21:08
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