La emocionalidad en Acuario

18 octubre 2007

Es en Acuario donde nace fundamentalmente el desapego en el sentido de acción desapegada, de expresión a-causal (sin ninguna ligazón con otro elemento), que sólo en los efectos puede verse el sentido.

La expresión es en sí misma el efecto, y la causa es la mismísima conciencia esencial que sólo se puede asir en su efecto. Por lo tanto, en Acuario no existe tal cosa como la causa.

En la psicología acuariana es muy fácil ver cómo funciona el sentido del tiempo, para la mayoría de nosotros el tiempo siempre sirve como una puesta en orden lineal de eventos que les dan una relación de causa y efecto de acuerdo a cuál es el primero y cuál el siguiente.

En Acuario no existe la causa, la noción de tiempo se altera muchísimo, y es por ello que vemos acuarianos “colgados” del pasado, y a la vez viviendo en el futuro, y a la vez actualizando una emoción antigua rápidamente en el presente con facilidad. O bien se imponen a sí mismos olvidar aspectos dolorosos y lo logran fácilmente sin por ello caracterizarse como una evasiva. La noción de “el tiempo borra las heridas” no existe en Acuario, ello no quiere decir que Acuario sea rencoroso, sino que el tiempo en acuario no es lineal, sino un continuo presente.

Las emociones en este signo no son debilitadas por el tiempo, y esto le genera a acuario mucho vicio emocional. Todo lo que Acuario vivió, cuando es evocado, aparece de una forma tal que es vivido como el mismo momento en el que fue originada. Al ser un signo de aire tiene gran facilidad para distraerse en otras cosas y olvidar las cuestiones emocionales, pero éstas siguen estando en él como el primer día. Es por esta razón que acuario debe trabajar muy bien para limpiar su emocionalidad, ya que, de no realizar una buena limpieza del cuerpo emocional de vez en cuando, éste no admitirá otras variantes en su emocionalidad.

Para renovarse es necesario que perezcan viejas emociones, y como al tiempo no puede recurrir, ni tampoco a las causas que las ha detonado, debe trabajar en la línea de quitarle las asociaciones formales que se adosaron a la emoción para que esta pueda asumir en nuevas formas, tal vez más acordes a su crecimiento. En Acuario, más que en ningún otro signo, puede que la fijación de cierto modo de la emocionalidad (y esto es en la adolescencia cuando mucho) no cambie jamás, llevándolo a repetir invariablemente las mismas experiencias una y otra vez hasta que logre cambiar las formas de su emocionalidad.

¿Cómo se une este patrón típicamente acuariano con el desapego? La habilidad para desapegarse de sus emociones con gran facilidad termina empeorando las cosas: el desapego se transforma en desentendida, y recurre a este mecanismo para trabajar sus emociones casi automáticamente. Es capaz de utilizar la negación sin que esta le afecte psicológicamente como creen los psicólogos. En Acuario no hay en verdad negación sino distanciamiento, desapego. El problema con la utilización del desapego en este sentido no quita la carga emocional de las formas enquistadas y generalmente viejas que se fijaron, tan sólo aleja a la conciencia de las mismas, dejándole muy poco quantum emocional para que se adhiera a formas nuevas.

Esta mecánica le valió a Acuario la famosa descripción de “hombre de hielo” que le dio Liz Green a la frialdad afectiva propia del acuariano promedio.

-© 2007- rafael barrio.

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